miércoles, enero 25, 2006


De todo un poco

¡Qué estrés! (y III)

Escenario: el laboratorio de computación donde hacemos las prácticas de Periodismo Institucional. Día : hoy. Hora: a tiro de 10:20 a.m.

Ya entregamos un micro de radio que nos asignaron para hablar bien de la organización que nos tocó estudiar a lo largo de este moribundo semestre. No nos vamos a ganar el Grammy pero creo que lo hicimos bastante bien. Ahora nos toca hacer una especie de manual de crisis para la semana que viene. Explico: Debemos hacer un ejercicio mental e imaginarnos qué debería hacer la organización para hacer frente a una crisis inesperada y superarla lo mejor posible. En nuestro caso, trabajamos con el grupo del voluntariado de mi universidad. La crisis: tres estudiantes voluntarios fueron secuestrados mientras prestaban su servicio comunitario.

El profesor nos dio las pautas para desarrollar el trabajo pero se trata de la materia que más hartos nos tiene a todos. Además el trabajo tiene que ser en equipo y yo, lo que se dice yo, estoy obstinado de trabajar con la maldita estresada a la que hice mención hace varios posts. Respiro profundo, aprieto los dientes, me siento lejos de ella y me hago el loco cuando creo que me está hablando a mí. Esta vez le echo el muerto a los otros dos integrantes del equipo: el que se desaparece a cada rato y el pana que me da la cola en las mañanas. Este último sugiere:

—¿Qué les parece si nos dividimos...?
—¡No! —interrumpe la $%&/# estresada. Yo, que no quiero verle más la cara a esta chama, apago los oídos y me concentro en pulir un escrito que me toca entregar dentro de poco.

Pasa un rato. Seguimos en el laboratorio. En realidad hoy no tenemos ningún trabajo que hacer pero el profesor nos abrió el laboratorio para que vayamos adelantando el bendito trabajo. Yo le estoy dando los toques finales al guión del micro, que hay que entregarlo junto con el CD. Eso deja a los otros tres miembros del equipo entendiéndose con el trabajo final, gracias a Dios. Aún así, oigo cosas y me molesto. Por ejemplo:

—Oigan, no vinimos a revisar e-mails. Vamos a adelantar esto —dice la... fuente de estrés con patas. El chamo que se desaparece le tuerce los ojos y mi pana le dice:
—Tranquila, mi cielo. No estoy revisando ningún correo, estoy redactando cosas pa'l trabajo.
—¿No estamos revisando correos?
—No, cielo. Tranquila, relájate.

Varios minutos más tarde, hay una minidiscusión sobre algo que habíamos redactado hace una semana y que está mal según lo que nos acaba de decir el profesor. Es el fondo: la forma está bien pero estamos asumiendo cosas que no sabemos si han pasado, así que debemos eliminar esas especulaciones. El estrés de ELLA aumenta y me doy cuenta que está tratando de salvar lo más que pueda de ese segmento. Protesta, opina, jode y al final dice algo así como:

—Oigo sugerencias. ¿Qué opinan ustedes?

En eso mi celular recibe un mensaje de texto y lo abro. Es mi pana que me escribe: "Estarías de acuerdo con que le diga que esta vaina la hacemos tú y yo en mi casa con calma?". Al principio me niego pero luego lo pienso mejor y le digo que sí, que está bien. Quedamos para el domingo, la estresada al fin acepta dividir los puntos del trabajo y nos quitamos de encima esta piña.

Huyo del laboratorio, feliz de no verle más la cara a la loca estresada. El lunes pasado estuvimos en su casa, trabajando en el micro y no se me olvida lo que vi: la muy demente se puso a cantar esa canción de Thalía que dice "Amar sin ser amada es una puñalada..." mientras ponía cara de chica microondas y bailaba. Mi pana y yo la miramos atónitos, y él le dice que no siga porque corre el riesgo de que él le meta un latazo. Ella se ríe, se queda tranquila un ratico y otra vez "amar sin ser amada, es una puñalada, no vuelvo a equivocarme..." El pana y yo nos miramos como preguntándonos qué rayos le pica a esta loca. Ese mismo lunes nos dijo que amaba a Thalía, que le parecía tremenda cantante, que acababa de comprarse su último CD, que iba a escanear la foto de la carátula y ponerla como wallpaper en su computador, que qué canción más buena, que qué sexy es ella como cantante y "Amar sin ser amada es una puñalada, no vuelvo a equivocarme..."

FREAK!!!!!!!!!!!!!!

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Lo que se quedó en el tintero

En mi anterior post toqué el tema del cambio de los símbolos patrios. Obtuve unos cuantos datos interesantes y por las prisas, no los escribí aquí. Valen la pena porque además se trata de nuestros símbolos patrios.

-La bandera contiene 7 estrellas porque hacen alusión a un hecho histórico. La Capitanía General de Venezuela estaba formada por 10 provincias, de las cuales 7 se declararon independientes de España: Caracas, Barinas, Trujillo, Mérida, Barcelona, Margarita y Cumaná. Guayana, Maracaibo y Coro permanecieron leales a la corona.

Ahora, ¿por qué la adición de una octava estrella? Bolívar sumó la provincia guayanesa a la causa patriota mediante decreto. Pero ocurrió que la segunda república se perdió y ese decreto no llegó a entrar en vigencia. Ese es el argumento de Luis Tascón para explicar tal cambio. Pero eso implicaría que se busca representar una realidad geopolítica y entonces la Asamblea Nacional estaría cometiendo el error de no leer la historia completa. La adición de la 8° estrella no responde a una realidad sino a una media realidad, un deseo. O sea que si quieren añadirle estrellas a la bandera, deberían sumar 3 más y así hacer aparecer las 10 estrellas en nuestra bandera. ¿Resultado? Ya veremos...

-El único componente de la bandera con significado oficial son las estrellas. Ninguno de los 3 colores significa nada, al menos de manera oficial. Esa explicación que aprendimos en la primaria (amarillo = riqueza, azul = mar que nos separa de España, rojo = sangre derramada por los patriotas) resulta que es una leyenda nacionalista creada por la dictadura de Pérez Jiménez o de Gómez, eso es algo que aún no está del todo claro. Ni siquiera está establecido cuál tono de amarillo es el amarillo oficial de la bandera, cuál azul es el oficial y cuál rojo es el tono oficial.

-La bandera ha sufrido modificaciones según decisiones de gobernantes poco democráticos. El último cambio fue hecho por Juan Vicente Gómez.

-El diseño de nuestro escudo contó con la asesoría de Sir Robert Ker Porter en la heráldica y fue dibujado por Carmelo Fernández. Su forma actual (sin las modificaciones de la AN) fue establecida por el extinto Congreso de la República mediante un decreto del 17 de febrero de 1954.

-El escudo y la bandera están llenos de simbología masónica. Tal vez tiene que ver con eso el hecho de que Miranda y Bolívar fueron masones. Por ejemplo, las cornucopias derramando frutos son masónicas. Incluso una de las explicaciones de la bandera tiene orígenes masónicos. Aquí va el cuento...

Según reza una leyenda, la masonería fue fundada por un hombre llamado Hiram, en tiempos del rey Salomón. Hiram, maestro consultor, fue llamado por el rey Salomón para la construcción del templo de Jerusalén. Este masón venía —siempre según la leyenda— de Egipto, donde la construcción de las pirámides tenía sentido iniciático, es decir, no se construían en cualquier lugar sino que se regían por la posición de las estrellas, buscando significación esotérica. Hiram poseía ese conocimiento iniciático para que el edificio rindiera culto divino. Sin embargo, fue asesinado antes de que pudiera guiar a los constructores reales. Su cuerpo fue enterrado en un lugar secreto.

Sus seguidores buscaron la tumba porque necesitaban el conocimiento que se desprendía del maestro. No tuvieron éxito en su búsqueda pero ocurrió que en la tumba nació una gran acacia, que rápidamente echó flores de color amarillo.

Así, al juntar el amarillo de las flores de acacia con el rojo de la sangre de Hiram y el azul (color tradicional de la masonería), obtenemos el tricolor nacional. Como leyenda, es muy interesante.

-El primer boceto que Francisco de Miranda trazó para nuestra bandera era totalmente diferente. El Precursor concibió un tricolor amarillo, rojo y negro. Como la bandera alemana pero con los colores puestos al revés. Se sabe de esta idea por una carta que apareció, donde Miranda habla de tal bandera pero hasta ahora se desconoce la existencia de algún dibujo que muestre este boceto.

-Las revoluciones izquierdistas y regímenes comunistas siempre se han caracterizado por cambiar los símbolos patrios. Pasó en China, cuando la bandera fue cambiada a roja e incluidas las estrellas amarillas. Lo mismo ocurrió en Bulgaria, Rumania, Vietnam Angola y Mozambique. Todas esas banderas mostraban la estrella amarilla, símbolo comunista tan conocido como la hoz y el martillo. La excepción viene a ser la revolución castrocomunista: la bandera cubana, igual que la puertorriqueña, fue dada por los norteamericanos cuando Cuba fue independizada de España en la guerra hispanoamericana.

jueves, enero 19, 2006


El ataque de los ignorantes

A pesar de ser otra cortina de humo más, toca comentarla por la rabia que da. Los símbolos patrios fueron cambiados por la Asamblea Nacional en primera discusión. Al margen del costo económico que eso le va a acarrear al país (piensen en la acuñación de monedas nuevas, expedición de pasaportes y papelería oficial nueva), habría que preguntarse si este insigne, sabio y trabajador régimen sabía lo que hacía. Y si no lo sabía... ¿al menos se tomaron la molestia en consultar con quien sí supiera?

Según lo poco que ha trascendido a la opinión pública, nadie fue llamado para asesorar al gobierno en esta materia. Ni la Academia Nacional de la Historia ni nadie medianamente calificado. A propósito de este tema averigüé que en Venezuela existe una asociación de simbología, encargada no sólo de la heráldica —escudos— sino de la vexilología —estudio de las banderas—. Ellos tampoco fueron consultados y encima, nuestros flamantes y representantivos diputados aplicaron un cambio basados en una tergiversación de la historia. Todo para tratar de responder una pregunta a la hija menor de Yo, El Supremo.

Lo de la tergiversación me lo contó uno de los miembros de esta asociación venezolana de simbología: según lo que dijo Luis Tascón, la octava estrella añadida vendría a representar la provincia de Guayana en la antigua Capitanía General de Venezuela. Esta provincia fue la última en unirse a la causa independentista y El Libertador iba a lanzar un decreto para oficializar tal situación. Claro que entonces cayó la segunda República y eso quedó como un proyecto.

Lo que Luis Tascón no sabe (o se hace el bolsa si es que lo sabe) es que las provincias eran DIEZ en aquel entonces. Las siete estrellas de nuestra bandera simbolizan las siete provincias que se declararon independientes de la corona española: Barinas, Caracas, Trujillo, Mérida, Barcelona, Margarita y Cumaná. Dicho de otro modo, las 7 estrellas no representan una realidad geopolítica sino una realidad histórica: siete provincias que decidieron independizarse. Las tres que permanecieron fieles a España fueron Guayana, Maracaibo y Coro. Y Guayana se unió a última hora a las provincias rebeldes.

Así que un zuliano podría perfectamente preguntarse "¿Y por qué suman a Guayana y al Zulia lo negrean?". Conclusión: en vez de agregar una estrella, hagan la cosa como es y sumen tres más para que por lo menos no hagan trizas la historia patria. Y mejor ni tocamos el tema del escudo porque ahí sí que nos extendemos.

Es verídico eso de que la hija del tirano le preguntó por qué el caballo corría a la derecha pero volteaba la cabeza a la izquierda. El dibujo de ese caballo se ve antinatural; ningún animal es capaz de voltear la cabeza así sin desnucarse. Eso es cierto. Pero OJO, se trata de una simbolización. Y los símbolos no necesariamente tienen que guardar relación con la realidad. En la heráldica, un caballo o cualquier animal que se mueve a la izquierda está representando un viaje honroso. Me explico: durante las cruzadas, los ejércitos regresaban a Europa, que queda al occidente de donde tuvieron lugar los enfrentamientos bélicos. Es decir, los cruzados emprendían su viaje de regreso desplazándose de derecha a izquierda. A los soldados que regresaban con vida se les recibía con honores. Eso indica que nuestro caballo "desnucado" miraba hacia la izquierda para simbolizar honor.

¿Y por qué se movía a la derecha entonces? Eso también me lo explicaron. El viaje de la Campaña Admirable se hizo de occidente a oriente. O sea, de izquierda a derecha. Esa trayectoria se ve (sorry, se veía) representada dibujando al caballo de manera que se mueva de izquierda a derecha, sin dejar de evocar el honor con la orientación de su cabeza. Que se desnuque o no, es una pregunta que no tiene sentido puesto que hablamos de un símbolo. Y como símbolo no está obligado a representar fielmente la realidad.

Yo no sabía nada de lo anterior, lo reconozco. Así de chimba fue mi formación en Historia de Venezuela en bachillerato. Y dudo mucho que los integrantes de la Asamblea Nacional estén al tanto de esto. En ese caso pudieron haber pedido algún tipo de asesoría para no poner la torta, cosa que no hicieron. Y tampoco sometieron la decisión a consulta popular, si nos ponemos en esas. Ya que están hablando de consultarnos sobre la legalización del aborto, también habrían podido preguntarnos si apoyábamos un cambio de símbolos en un momento en que nos hacen falta tantas cosas que seguro traen menos gastos económicos.

Total, que la decisión está tomada y no podemos hacer nada. Ah, y ahora tampoco podemos usar la bandera en actos de proselitismo político. Pero que yo recuerde, los que empezaron esa guachafita no fueron los opositores al régimen. Fueron los mismos chavistas al sacar la bandera a la calle y eso trajo la correspondiente reacción del bando contrario. No les gustó, ¿verdad?

Ya veo venir lo que va a pasar. Nadie le va a parar a esa prohibición y el resultado será que en las marchas oficialistas usarán la bandera de ocho estrellas mientras los opositores seguirán usando la de siete. ¿Apostamos? Bah, mejor no gasto más bilis en esta gente.

P.D.: ¿Recordáis la carta que Minerva Alexandra le mandó a su novio desde Harvard? La que publiqué hace unos posts. Ya me la calificaron. ¡¡SAQUÉ 19!! ¡¡YEEEESSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!

martes, enero 17, 2006


El Sr. Monk y yo

Soy un enfermo maniático.

Lo reconozco.

Entre el cerro de manías, obsesiones, compulsiones y comportamientos dementes que tengo, se cuenta una maña: le miro los pies a las chamas en la calle. El propio fetiche, pues. Qué hace uno.

La moda de las sandalias y los zapatos abiertos ha significado todo un banquete para los ojos de este humilde bloguero. Y hasta en ese detalle se nota lo coqueta que es la mujer venezolana. Hasta ahora, son mayoría los pies arreglados y bonitos que he visto por ahí. Pero me he llevado mis buenos chascos: había una chama en la universidad que me gustaba mucho. Por mi timidez, nunca me había atrevido a decirle nada. Al final tampoco le hablé porque una vez la vi descalza... y qué pies más sucios!!!! Fin del idilio.

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Soy hijo de una odontóloga. O sea que desde muy pequeño me inculcaron unos hábitos de higiene bucal bastante estrictos, cosa que agradezco. Lo único malo es que eso significó el nacimiento de otro hábito: me fijo en la dentadura de quien habla conmigo. No me importa que la gente tenga los dientes torcidos, eso no quiere decir nada. Lo que sí me enferma y me hace volver la mirada a otra parte, es ver unos dientes con arquitos amarillos de sarro en las encías.

¡¡ASCOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!

Y si a eso le sumamos el mal aliento...

Hace más o menos dos años conocí una chama bastante atractiva. Era como me gustan a mí: morena y gordita pero con curvas. La química que había entre nosotros era increíble, casi que se sentían los chispazos. Peeeeero...

Mala higiene bucal. Y un aliento de esos que es capaz de marchitar un ramo de flores, igualito que en las comiquitas.

Yo no le paré mucho a ese detalle al principio, lo cual hace una idea de lo mucho que la chica en cuestión me gustaba. Un día fuimos a un concierto que dio un grupo en el Aula Magna de la UCV y como sabíamos que íbamos a salir tarde, pues cuadramos para que se quedara a dormir en mi casa porque ella vive en Guarenas. Mis padres la conocieron y les cayó buenísimo.

Esa noche nos quedamos hasta tarde cotorreando mientras la electricidad entre los dos seguía fluyendo sin pausa.

"Voy a respirar profundo, contengo la respiración y le doy su buen beso.", pensé.

Estaba a punto de besarla cuando se quitó los zapatos. Los pies, preciosos. ¡¡¡Pero qué olor!!! Hasta ahí llegó la cosa. Fue como si alguien hubiera bajado el interruptor porque a partir de ese momento dejó de fluir la química. Después ella me buscó varias y yo me hice el paisa. Cada vez que me acordaba de ella me llegaban a la mente el olor de su aliento y sus pies. "Qué va, corre mientras puedas, Jorge!", me decía.

Sé que lo anterior suena mal y hasta poco caballeroso pero de verdad hay hábitos de higiene que son imprescindibles para lograr un acercamiento cuando una relación va en vías de enseriarse. Eso se aplica tanto a mujeres como a hombres. No hay nada que rompa el encanto como un aliento desagradable. ¡Dígame si la pareja de uno fuma! ¿Han besado en la boca a alguien que fuma? Yo sí, hace tiempo. Sin comentarios.

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Estoy haciendo un bosquejo de unas páginas de periódico al tiempo que escribo este blog y por ahí me sale otra condenada manía: soy enfermo perfeccionista cuando hago trabajos que incluyen fotos o ilustraciones. Si una raya me quedó descolocada así sea 1 mm, con el mouse amplío la imagen al máximo, luego manipulo la raya y la muevo despacio hasta que queda donde quiero. En ese plan soy capaz de tardarme hasta tres horas cuadrando una primera plana. Ya sé, ya sé, "Lo perfecto es enemigo de lo bueno" pero también es cierto que hay imperfecciones que me pueden costar una nota y qué va, eso es impensable. Y eso que ahora soy menos maniático que antes: cuando hacía ejercicios que implicaran el uso de los números, dividía la hoja de papel en tres columnas de exactamente el mismo ancho. No empezaba a escriir hasta que no comprobaba que las 3 columnas medían lo mismo.

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Me voy. Llevo varios días con un mechón de pelo que está más largo de la cuenta. Cada vez que estoy sin hacer nada, me llevo las manos a la cabeza y empiezo a juguetear con el condenado mechón. ¡O me busco ya mismo una tijera o me voy a chiflar más de lo que ya estoy!

lunes, enero 16, 2006


Mi primera promesa para este año

Adviértoles: este post no tiene nada, lo que se dice NADA de profundo. Siempre he visto los blogs como diarios que son leídos por terceros. ¡O sea que uno no está obligado todo el tiempo a lucirse con lo que escribe, jejeje! Cuando empiece a lucirme así, será hora de que me den mi buen Pulitzer y para eso falta ufffff! Valga la acotación para que sepan que se avecina una señora avalancha de paja. ¿La aceptáis? Chévere. Arrellánense porque voy a echarles el cuento de uno de mis vicios. Esto va a ser muuuuuuuuuuuy largo, así que hagan pipí primero.

Cuando dije en mi post anterior que no había hecho lista de metas por cumplir de aquí a mi próximo cumpleaños, se me olvidó hablar del vicio más bestia que tengo: el Scrabble. Para los que no lo conocen, les echo rápidamente el cuento de lo que es este juego de mesa y cómo fue creado.

El Scrabble permite un máximo de cuatro jugadores por cada partida. Se juega con un tablero de forma cuadrada, subdividido en quince casillas por lado. Los jugadores disponen de una bolsa con 100 fichas, de las cuales 98 tienen una letra impresa y un subíndice. Las otras dos fichas están en blanco: son comodines. El objetivo es formar palabras con esas fichas de manera que el jugador obtenga la mayor cantidad posible de puntos en cada jugada. Hay letras cuya frecuencia de aparición dentro de la bolsa es muy baja y por lo tanto, valen más puntos.

Les explico con un ejemplo: El jugador que sale primero, agarra 7 fichas de la bolsa y las acomoda en una especie de atril plástico, sin dejar que su(s) oponente(s) las vean. Las mueve y encuentra una palabra qué jugar y la coloca. Esa palabra resulta ser BAZO. ¿Cómo se computa el valor de esa jugada?

Se suman los puntos de cada una de las letras. Adicional a eso, por ser la primera jugada de la partida, esa sumatoria es multiplicada por dos. Así tenemos lo siguiente: La B vale más o menos: 3 puntos. La A, 1 punto. La Z es la letra más valiosa de todo el juego pues vale 10 puntos. Y la O vale otro punto. Así tenemos 3+1+10+1=15. Multiplicado por dos, da 30. Una jugada bastante buena.

Ese puntaje es anotado por todos los jugadores, previa revisión de la sumatoria. Luego, es el turno del siguiente jugador, que tiene que apoyarse en alguna de las letras colocadas por su predecesor. Hace su jugada, cuenta el puntaje total, se hacen las anotaciones y así la partida va transcurriendo.

Hay detalles a ser considerados: en el tablero hay casillas especiales que "premian" una jugada en particular. Así, las casillas rosadas y rojas duplican o triplican el valor de la jugada. Las casillas azul claro y azul oscuro duplican o triplican el valor de la ficha que se coloque encima. Un jugador avezado es capaz de sacar el máximo provecho del tablero y desarrollar estrategias que le permiten sacar unos puntajes tremendos y simultáneamente bloquear espacios de juego a sus contrincantes. Sobra decir que las probabilidades de ganar son más altas en la medida que tu vocabulario es más amplio. Al finalizar la partida, el tablero se parece mucho a un crucigrama.

Este juego fue creado en plena depresión de los '30 por un arquitecto desempleado, Alfred Butts. En las primeras versiones del juego, no existía el tablero. Simplemente cada jugador formaba su palabra y hacía la correspondiente anotación de la suma. En ese entonces, igual que ahora, las letras más inusuales eran las más valiosas. Butts calculó la frecuencia de aparición de cada letra después de analizar rigurosamente las portadas del New York Times.

Hacia 1938 introdujo el tablero cuadriculado y fabricó varios juegos a mano, ayudado de sus herramientas de arquitecto. Muchos de esos juegos los vendió o regaló a sus amigos. Incluso en 1933 había solicitado una patente para su creación, la cual fue denegada. Para ese entonces, el juego se llamaba "Lexico" y no tenía éxito comercial.

Con la introducción del tablero cuadriculado, el juego fue rebautizado como "Criss-Crossword" pero aún seguía sin despegar como producto comercialmente rentable. Alfred Butts no era hombre de ventas. Retomó su trabajo de arquitecto y posteriormente, en 1948, abandonó por completo el desarrollo de su juego.

Uno de sus amigos, James Brunot, había recibido una de las primeras copias hechas a mano y veía un enorme potencial comercial en el juego. Él y su esposa simplificaron las reglas e idearon la figura de las casillas con premio. Le dieron el nombre de "Scrabble" ("garabato" en inglés) a la nueva versión y solicitaron los derechos de autor (Copyright). El 1 de diciembre de 1948 se los concedieron.

Brunot y Butts acordaron que por cada juego vendido, Butts recibiría unas regalías por ser el creador de la versión original. Así se dio inicio al Scrabble tal como se conoce hoy.

Inicialmente las ventas sólo arrojaron pérdidas. James Brunot y su esposa hacían los juegos a mano y por lo mismo, la producción era demasiado baja. Pero hacia 1952 las ventas se dispararon, pues la publicidad de boca en boca favorecía al juego. Aparte, en ese año el presidente de la cadena Macy's de New York aprendió a jugar Scrabble y se entusiasmó tanto con el juego que ordenó a su Departamento de Juegos que le mandaran varias unidades. Pueden imaginarse la magnitud de la arre... que el hombre agarró cuando le dijeron que en Macy's el Scrabble no estaba en venta.

Para 1953 la demanda semanal del juego ascendía a 6000 unidades. Demasiadas para que Brunot pudiera satisfacerlas solo, así que cedió la licencia de fabricación a una compañía de juegos líder en Estados Unidos... que al principio había rechazado el juego hacía varios años. También en 1953, el juego fue lanzado en Australia y el Reino Unido, donde la fiebre fue imparable desde el principio.

Actualmente se celebran varios campeonatos mundiales de este juego en diversos idiomas. El primero de ellos se celebró en Londres, en 1991. Alfred Butts alcanzó a ver ese campeonato. James Brunot no: falleció en 1984.

Alfred Butts murió en 1993. Tuvo la suerte de ver su creación convertida en todo un fenómeno mundial. Mel Gibson, la reina Isabel, Keanu Reeves y Robbie Williams son algunos famosos jugadores empedernidos de Scrabble.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver eso conmigo?

Yo juego Scrabble desde hace unos 5 años. Me he obsesionado con el juego, he estudiado palabras nuevas y los esfuerzos rindieron sus frutos: por 2 años seguidos fui campeón nacional universitario. Cuando iba a competir por tercera vez me dijeron que no, que estaba loco, que diera chance a los demás, jejeje! Así que me metí en las eliminatorias nacionales. Aquí sí la cosa se me complicó porque no he podido ganar ni figurar entre los primeros puestos.

Todos los años se hacen eliminatorias regionales donde se eligen a los mejores de cada zona del país. Oriente, occidente, el Zulia y la región capital escogen a sus representantes, que luego se fajarán como los buenos en el campeonato nacional, que se celebra en Caracas durante todo un fin de semana.

De ese campeonato salen 6 jugadores, los más bestias, que representan a Venezuela en el torneo mundial en español que se lleva a cabo todos los años. El año pasado la contienda fue cerca de Barcelona, España. El primer lugar se lo llevó un español, todo un as en eso de la construcción de palabras. Venezuela tiene 2 campeones mundiales en español, ¿qué tal?

¡Así que mi promesa es fajarme como un desgraciado este año estudiando y afinando mis tácticas de juego para ver cuántos traseros soy capaz de patear, jejeje! Ya les contaré qué tal me va.

Antes de que se me olvide: Caracas cuenta con varios clubes de Scrabble, donde los aficionados al juego se reúnen, juegan e intercambian conocimientos. Si alguno de los lectores de esto está interesado, me lo puede decir y yo le daría las referencias para entrar a este mundo. Créanme cuando les digo que es un juego muy bonito que, además, les deja bastante.

viernes, enero 13, 2006


Japi verdi tu mí

Y bueno... mañana cumplo 32 años. ¿Qué talco?

Desde que me cambié de carrera dejé de hacer el clásico balance que uno tiende a elaborar cada vez que llega el día del cumpleaños. Tampoco le paso revista a mis acciones el 31 de diciembre. Pero veamos, veamos... creo que esta vez la cosa se puede hacer.

1.- Me gané una buena platica yendo a "Quién Quiere Ser Millonario". Lástima que se me terminó, pero me alcanzó para lo que necesitaba, jejeje!

2.- Hice mi curso de doblaje. Lo disfruté hasta que ya y ahora estoy atormentando a los estudios de doblaje para que me hagan las pruebas de voz. Capaz y al final me las hacen por teléfono con tal que los deje en paz. ;)

3.- Seguí avanzando en mi carrera. Ya voy por el séptimo semestre. Un año y medio más y estoy listo! Coh! Verh! Mieh!!!

4.- Retomé este blog y me lo estoy disfrutando un mundo. El placer de escribir es gigantesco. Y aparte, yo ejercito mi gramática y ortografía para el día de mañana, cuando me toque trabajar en un periódico (Dios quiera).

5.- Cambié de celular. Suena frívolo pero mi anterior aparato tenía casi cuatro años conmigo y al pobre le salía sustituto.

6.- Maté un par de tigres por ahí y no me fue tan mal. Ojalá no se me cierre la temporada de safari a partir del 14 de enero.

7.- Conocí nuevos amig@s. Aún no he salido con ell@s en cambote pero quién sabe.

8.- Mi noviazgo de año y medio se acabó. Hasta ahora es que me estoy empezando a recuperar. A Dios gracias la carrera me ha mantenido lo suficientemente ocupado como para no sufrir más el ratón moral.

9.- La situación económica familiar mejoró un pelín. No mucho pero al menos ya no tenemos el agua al cuello.

10.- Me eché mi buen viaje en diciembre y descansé bastante esos días. Por no hablar del espectáculo de paisaje. A eso hice referencia hace unos cuantos posts.

¿Proyectos para el próximo año? Soy demasiado desorganizado como para hacer una lista así. Desde luego, mis prioridades son seguir adelante con mis estudios, conseguir trabajo o pasantía y de repente conseguirme otra novia. Son metas simples si se quiere (para mí no lo son tanto) pero por algo se empieza.

Ya veremos cómo me fue cuando cumpla los 33 años. See you.

jueves, enero 12, 2006


¡Qué estrés! (II)

Ya pasé a la segunda fase de mi estrés universitario: me estoy poniendo agresivo. Ayer una chama se las dio de chistosa y me "tropezó" en son de chanza. Cabe acotar que la chica en cuestión es más alta que yo (mido 1,67) y no es ninguna raquítica. En su jueguito me dio mi buen tortazo. Y de paso, yo detesto ESE tipo de broma. No le dije nada pero la miré como si tuviera rayos láser en los ojos y pensé "Ojalá se te gangrene el hombro, no joda!!!!!!!"

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Me reúno con una compañera de equipo a empezar a hacer un trabajo para periodismo institucional. La chama es mucho más estresada que yo, que ya es bastante. Ella se estresa por cosas realmente estúpidas, la verdad. Y además, la muy sádica disfruta contagiando su estrés a sus compañeros. Me lo dijo ayer y yo pensaba "¡¡¡Esto no 'tá pasando, ella no me está diciendo lo que yo estoy escuchando, qué b&%#s tiene!!!". Me dice tal cual:

—Yo disfruuuuuuuuuuto estresando a los demás (risas). Me encanta, me da placerrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr. (más risas de su parte)

—Yo, en cambio, ODIO que me estresen. Me ARRECHA que llegue alguien a estresarme —le contesté, mientras le mentaba la madre con la mirada.

—Ah, o sea que debes estar que me cacheteas —dice y la risa se le corta en seco.— Debes estarme odiando en este momento.

—Básicamente.

—¡Pero no se te notaaaaaaaaa! —me dice sorprendida.

—La educación me impide tratarte mal por eso, mi cielo —le respondo y sonrío, al tiempo que me sale zumaque venenoso por las orejas.

—¡Ay, discúlpame! ¡No sabííííííííííííííííííía! —contesta.

“Disculpado pero no olvidado. En la bajada te espero, carajita.” pienso yo, y me concentro en mi trabajo. ¡Ah, el placer de trabajar en equipo!

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Todo el que ha pasado por la universidad habrá vivido la misma experiencia: al salir de clase alguien se inventa una reunión de emergencia para cuadrar alguna cosa en una materia. La reunión se alarga más de lo debido y uno tiene que desbaratar la agenda de lo que pensaba hacer. De acuerdo, esas reuniones son necesarias a veces. Qué se hace. Pero igualito me sacan la piedra porque siento que disponen de mi tiempo. Algo así pasó ayer. La chama estresada nos dice:

—Tenemos que reunirnos para hacer lo de Institucional, para ir adelantando.

En el equipo estamos ella y tres personas más. Al oír lo anterior, los 3 nos miramos sin decir ni jota. Estamos hartos de la tensión, de las materias, de andar corriendo, de las entregas de hoy para ayer, del condenado semestre y sus fechas alteradas. Y sobre todo, estamos hartos de esta chama. Pero tiene razón: mejor ir adelantando.

Nos encaminamos al cafetín a trabajar. No me di cuenta y los otros dos integrantes se esfumaron. Sé que uno de ellos es David Copperfield porque se desaparece a cada rato y ahí le añadí cinco galones más al mondongo de arrechera que mis intestinos estaban cocinando. En cuanto al otro integrante, imposible molestarme con él: trabaja por las tardes. Aparte, me da la cola todos los santos días y encima, se cala mis minitransformaciones en Hulk, jejeje! Pobre pana. Saludos, si estás leyendo esto.

La chama me dice lo de que siente placer estresando a los demás, le respondo y seguimos concentrados en el trabajo. Ahora estamos sentados en el piso, cerca de la entrada del edificio de aulas por el lado del cafetín. En esa misma entrada hay una pareja acostada en el piso besándose y metiéndose mano con un descaro increíble. La gente les pasa por el lado y ellos ni se enteran. Los observo y pienso “Chicos, váyanse al Rosal. No coman delante del pobre.”.

Me río para mis adentros hasta que mi compañera estresada me saca de mis pensamientos: “Jorge, mira a esos ahí lateándose. ¡Dios, qué falta de pudor! ¡Qué grosería, qué desconsideración! ¡Qué falta de todo! Dígame esos que se van a la grama a acostarse a jamonearse delante de todo mundo. Voy a iniciar una campaña mañana mismo. Me voy a traer mi cámara y voy a sacarle fotos a las parejas que se besan así, a los que comen como cerdos, a los que se rascan el culo y las bolas en la calle, a los que se sacan los mocos. ¡Así sea por pena, lo van a dejar de hacer cuando me vean sacándoles fotos!”

Oigo aquello y me molesto pero un segundo después lo pienso mejor y me río. Hasta hace un año yo tenía la feísima costumbre (lo reconozco) de meterme los dedos en la nariz hasta casi masajearme el cerebro. Me costó muchísimo trabajo librarme de esa mañita y ahora que oigo a mi compañera hablando de eso, pienso: “!Hace un año te habrías gastado como 4 rollos por día conmigo, jijiji!”

Me imagino la gente pensando “¡Qué asco!” después de haber leído lo anterior. ¡Soy gráfico hablando, cómo hacemos, jejeje! Y soy sincero también, qué remedio.

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Por muy malhumorado que esté en estos días, el hecho es que no puedo dejar de escribir aquí. Es un placer enorme tener un espacio donde uno puede expresarse libremente de lo que le provoca, escribir acerca de cosas que lo impactan a uno día a día o simplemente desahogarse cuando el espíritu lo necesita. Pero ese placer no se compara con lo que se siente al saber que hay gente que se instala frente al monitor y lee con gusto lo que uno pone aquí. A todos, comenten o no, muchas gracias por eso. See you.

miércoles, enero 11, 2006


Ficticio pero no tanto

Lo que sigue es fruto de mi imaginación. Es una asignación para una materia de la universidad y les cuento de qué se trata. Teníamos que escoger entre Hotel Rwanda y Shaking Hands with Devil, películas que tratan sobre la masacre ocurrida en Ruanda durante 1994. Ese suceso, un violento enfrentamiento entre hutus y tutsis, dejó un saldo de UN MILLÓN DE MUERTOS.
Luego de ver una de esas dos películas teníamos que dejarlas totalmente de lado y escribir una carta ficticia dirigida un personaje igualmente ficticio. El remitente también podía ser un personaje inventado o podíamos ser nosotros mismos. La imaginación era el límite. Obvio, teníamos que cuidar el lenguaje y tocar de algún modo el tema de las divisiones, raciales o sociales o de cualquier otro tipo. Como aquí vivimos una polarización particularmente preocupante, se me ocurrió una idea y la llevé a cabo para escribir mi carta. El resultado es esta “joyita”. Me reí muchísimo mientras la redactaba porque, aunque no lo crean, conozco seres así de atorrantes e insoportables. Incluso en mi familia hay dos chamas que son tal cual. Así que mezclé y exageré. Léanla y luego hablamos.


Hola, papi bello.

Llevo una semana en Harvard y no te lo puedo decir de otro modo: ¡Qué nota! ¡Qué espectacular es estar metida aquí! Nos han dado unas cuantas charlas de inducción pero de lo que estoy más pendiente es de las rumbas y las bienvenidas que se le dan a los nuevos aquí. Ya averigüé cómo es el cuento de las “sororities” y hay un montón de opciones.

Me toca ponerme las pilas porque típico que si no me pongo las pilas (¿Cómo se dice cuando uno repite lo mismo seguidito? ¿Retumbancia?) no voy a figurar en ningún lado aquí ni me voy a hacer notar y nada que ver. Vine acá no sólo a estudiar sino a gozar lo más que pueda. Lo que viva y aprenda aquí, nadie me lo va a quitar. O sea que tengo que aprovechar.

Me haces una falta h-o-r-r-i-b-l-e, papi. Aquí hay cualquier cantidad de galanazos, eso no se discute. Y ellos se vuelven locos al verme toda morena, pelo rizado (¡¡¡Sin freeze!!!) y full curvas. Este colorcito que me gasto los pone a babear pero qué va, el único que me mueve el piso está leyéndose esta letter. Vine acá toda ilusionada pero la verdad es que mi corazoncito se quedó contigo en Maiquetía.

Hablando de lo cual, ¿el puentecito se terminó de caer o se curvó más? ¡Qué estrés el viajecito al aeropuerto, mi vida! Aparte, yo ya estaba obstinada de tanta basura, huecos y tercermundismo ordinario. Me moría por irme. No me calo ni pobres harapientos ni choros ni negritos feítos ni malabaristas ni limosneros en los semáforos. Ni qué decir de esas indias que andan en patas por ahí, con un indiecito en brazos y otro agarrado de la mano, pidiendo plata. ¡Qué de lo último, mi amor! Hasta asco me daban.

Yo no soy racista ni clasista, te lo juro. Tú lo sabes. Y te comento estas cosas porque yo sé que eres el único que me entiende. Lo mejorcito que pudo haber pasado fue esa división entre oeste, centro y este dentro de la ciudad. Los que servimos para algo vivimos en el este y sureste. El resto, la escoria, que se quede en sus ranchos del oeste, bien lejitos de nosotros. O que sigan invadiendo edificios si quieren, pero de lejitos. ¡Asco!

Te lo juro que hay que mejorar la raza pero bien lejos con esa gentecita. Ellos allá y nosotros acá, mi bombón. ¿Quién los manda a ser así de pobres, sucios y bruticos? Yo creo que ya vienen con su dosis de piojitos incluida desde que nacen. ¿No te parece? Claro, tampoco la idea es recogerlos y botarlos lejos. No suena mal pero a pesar de todo son gente y ni modo. Nacieron pobres y por más que sea, no tienen la culpa. Si quieren superarse, que se fajen con las misiones y la universidad bolivariana, que para eso se las pusieron.

Bueno, mi Ken precioso, me tengo que ir. Mis compañeras de cuarto y yo fuimos invitadas a una disco; las clases ya empezaron, o sea que hoy es mi última escapada. Cuídate mucho y por favor no me vayas a olvidar. Mira que si me cambias por otra, te juro que me muero. Sin tus ojos azules mi vida vale menos que una pulsera “livestrong”. Un beso. Te quiere…

Minerva Alexandra

martes, enero 10, 2006


Misceláneo

Les adelanto: hoy voy a escribir largo y tendido de varias cosas que tengo pendientes. Así que tómense su tiempo, búsquense un café y prepárense porque hoy no van a salir briznas de paja sino pacas, pacas y más pacas. Ready. Set. Go!!

Carretera La Pedrera - Guasdualito. 30 de diciembre, 6:30 p.m. El sol se pone en esta zona del territorio nacional y mientras vamos devorándonos el camino, me pongo a contemplar el atardecer llanero. Un disco de fuego se hunde en el horizonte y la explosión de colores es simplemente espectacular. Muchos árboles se ven cargados de garzas que se disponen a pasar la noche. No todas las garzas son blancas. El algodón aviar instalado en las copas de los árboles tiene puntos rojos y rosados. A pesar de la creciente oscuridad se alcanzan a ver zamuros al borde de la vía. Están en pleno festín de carroña.

Tenía diez años sin pasar por aquí y para el 31 mis padres y yo nos lanzamos la travesía por tierra. La belleza del paisaje no puede describirse fielmente por más que lo intente, es algo que hay verlo y disfrutarlo. Los atardeceres y amaneceres en el llano tienen una magia única. Son muchos elementos que te saltan a los sentidos inesperadamente, uno tras otro. Sonidos, colores, olores (buenos y malos) y una especie de embrujo que me hace recordar a Rómulo Gallegos, que se sentía distinto cuando pasaba por esta zona durante su documentación para "Doña Bárbara". Es cierto: esta tierra hechiza, incluso en el siglo XXI.

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Leo en la prensa de ayer que nuestro amadísimo Mico-Mandante dijo necesitar cuatro años más para construir un nuevo viaducto. Es un ladrillo recién puesto en la inmensa pared de ineptitud, improvisación, ilegalidad, maldad y corrupción que ha levantado esta cochinada de régimen sátrapa. Ya entramos en el octavo año de la era chavista. Pasaron siete años sin que se hiciera nada por remediar la situación del viaducto, que bastantes avisos dio. ¿¡Y dicen ahora que hacen falta CUATRO AÑOS MÁS para remediar este espanto de panorama!? ¿Qué hace falta para que la sociedad civil salga de su apatía y tome la calle de nuevo? ¿De cuánto es la capacidad de aguante? ¿Qué pretende hacer la oposición? ¿Hay oposición?

Eso, por no hablar de la más reciente demostración de patanería: los gritos de Juan Barreto a una reportera de un canal especializado en noticias. Este ser viviente bípedo —si le digo humano me insulto a mí mismo— le soltó una catajarra de insultos a la periodista cuando ella le preguntó cómo debía llamarse a quienes ocupan ilegalmente un inmueble. El alcalde mayor eludió la pregunta, la periodista le insistió y al tipo se le salió el Super Sayayin. Pregunto otra vez: ¿De cuánto es nuestra capacidad de aguante?

Le regalaron 30 millones de dólares al presidente electo de Bolivia. Regalito al que de vaina no le pusieron moño, porque no va a haber reembolso de ese dinero —NUESTRO DINERO— en metálico. "No acepto que me devuelvas un centavo", le dijo Mico-Mandante al presidente electo boliviano. A cambio, Bolivia va a darnos insumos agrícolas, asesoría técnica y otras cosas más, producidas con esa plata. Argentina canceló su deuda con el FMI gracias en parte a los considerables aportes que nuestro generosísimo presidente hizo. A Jamaica le prestaron (o regalaron, la piedra me impide acordarme) 300 millones de dólares. Qué fácil es ser filántropo con plata que no es de uno, ¿verdad? ¿No que la caridad empieza por casa?

El viaducto de La Cabrera está lleno de chichones, huecos, fallas, parches chimbos y demás señas de deterioro. Por ahí está circulando parte del transporte pesado desde que el viaducto 1 fue cerrado. ¿No habría sido más fácil reparar nuestra red nacional con todo el dineral regalado? Digo, más fácil mantener y reparar que empezar una vía desde cero. Y estoy escribiendo todo esto en modo "análisis nivel 1" porque si me pongo a acordarme del resto de cosas que le hacen falta a este país, capaz que me da un beriberi aquí mismo. ¿Qué hace falta para salir de un régimen como éste?

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A pesar de tener poco tiempo libre, llevo tieeeeeeeempo pegado a la tele porque la oferta de series es genial. Estoy aprovechando de ponerme al día con "Lost" y "Desperate Housewives" ahora que las están pasando desde el principio. "CSI" es extraordinaria también; de hecho, es mi favorita. "Medium" arrancó muy bien y aunque a mí no me gusta mucho la actuación de Patricia Arquette, la serie se las trae. El zapping me pone de frente con "Smallville", "Gilmore Girls" y "Everwood". Soy fanático furibundo de Superman y "Smallville" habla de las aventuras juveniles del héroe kriptoniano. Para mí, es un tripeo. Brinco a ver algo constructivo sin dejar de ser recreativo y caigo en el ciclo "Sexo Salvaje" que National Geographic Channel está transmitiendo. ¡Qué lujo de serie!

Los reality, a pesar de estar gastados, también tienen opciones que pueden verse al menos una vez. Un ejemplo es "America's Next Top Model". Al que le guste ese género, bien. Y por supuesto, History Channel que ya nos tiene habituados a los especiales que se lanza. Lo mismo que los canales del grupo Discovery, A&E e incluso algunas cosas de TVE. ¡Si yo no tuviera nada que hacer, me instalaría a echarme una buena intoxicada de tele, jejeje! Uno o dos días, hasta que el puff se fusione con mi espalda. YEAH!!! Lástima que la situación del país haya perjudicado tanto a la televisión local (y ahí sale la política otra vez, qué vaina).

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"Amar significa no tener que decir nunca 'Lo siento'." Esta frase la escribió Erich Segal en su novela "Love Story", adaptada al cine y protagonizada por Ryan O'Neal y Ali MacGraw. Como ando medio malancólico, pregunto a quien me lee: ¿Alguna vez te ha tocado decirle "lo siento" a tu pareja? ¿Te han dicho "lo siento" a ti? Me encantaría que me respondieran. Tengo curiosidad por leer las respuestas.


lunes, enero 09, 2006


¡Qué estrés!

Ya empezaron las clases en la UCAB. El rector se fue de sádico y convocó a profesores y estudiantes a reintegrarse a partir del 3 de enero. Imagínense qué "gentío" hubo aquí durante la semana pasada.

Como suele pasar en los semestres que empiezan en octubre, el retorno en enero marca la recta final. Carrerones, entregas de trabajos, fechas de evaluaciones cambiadas, callejones casi sin salida y el inevitable estrés que surge en consecuencia. Mañana tengo que entregar mi reportaje gráfico. Para el miércoles debo haber encuestado a un grupo de personas y no he hecho eso aún. El jueves tengo que entregar una carta ficticia y todavía no me he instalado a escribirla. Todas las semanas nos mandan asignaciones que debemos entregar una semana después. Para dentro de tres semanas nos mandaron un trabajo final en Diseño Periodístico: un proyecto de periódico, temático o general. Los infelices directores de la escuela de Comunicación Social dieron la orden de que todos los profesores de materias cuya evaluación es continua deben entregar sus notas para la última semana de enero. Eso nos quitó una semana de margen y nos puso a parir a todos. Para mí, que no tengo computador propio, la cosa es dramática porque me toca quedarme todos los días en la universidad, brincando de laboratorio en laboratorio para hacer los trabajos.

Por suerte, soy calvo. Si tuviera cabello ya me lo habría arrancado todito por la condenada tensión. Como mi cabeza está en vías de parecerse cada vez más a una rodilla, entonces mi drenaje de estrés son los dedos: me los sueno como 15 veces cada día. Y cuando me hablan respondo gritando (ojo, no de rabia. Simplemente no domino el volumen de mi voz y grito creyendo que mi interlocutor es sordo). El ceño se me frunce más a menudo. En las mañanas me miro al espejo y un loco con los ojos brotados, calvito y algo canoso me devuelve la mirada. Sí, ya sé, ya sé, ya sé, siempre es igual y Dios proveerá. Lo mejor del cuento es que estoy empezando a acostumbrarme a la carga de estrés. ¿Será masoquismo o que de verdad me gusta esta maldita carrera? ¡¡¡AAAAAAAAAAAAARGGHHHHHHHHHHHHHHH, PROFESORES BASTARDOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS!!!

Ya. Qué rico. ¡Otra vez me salió la sonrisa Pepsodent, jijiji! Me voy, tengo que redactar el perfil biográfico de un fotógrafo que en su casa lo conocen, debo revelar un rollo, leerme un texto de Diseño de diarios, buscar un libro de mercadotecnia porque tengo examen en dos semanas, repasar para presentar un examen de suficiencia de Inglés, investigar sobre Ideologías porque tenemos exposición en quince días, cuadrar para empezar a hacer un micro en radio, hacer un bojote de llamadas, escribir unas fotoleyendas... ¡Chao!