lunes, diciembre 26, 2005


En paz

Así fue nuestro 24. Comí bastante, bebí algo (no soy muy amigo del alcohol) pero no salí a ningún lado. Me quedé en casita con mis papás, hablando paja —no precisamente briznas— y full relax. Nos acostamos temprano y nos tomamos un merecido descanso. Nada del otro mundo y hasta gris, según la óptica de algunos. No importa, pana. El año pasado mi diciembre transcurrió en casa de mi ex y fue movidísimo pero genial. Éste, con su mansedumbre, también fue genial para lo que quería: calma absoluta. Entre gustos y colores no hay nada escrito, y seguro para el 31 se nos vendrá encima un torbellino de música, baile, comida, gente, bebida y alboroto. Merry Xmas, blogueros.

viernes, diciembre 23, 2005


¡A tomar fotos se ha dicho!

Estoy inmerso por estos días en un reportaje fotográfico que nos encargó nuestra profesora de Fotografía Periodística. Teníamos libertad de elegir nuestros temas (parece mentira pero un reportaje fotográfico sólo tiene sentido si el fotógrafo sabe de antemano qué quiere captar) y yo me fui por el lado de los restaurantes, comederos, tragaderos y taguaras. Así que he fotografiado carritos de perros calientes (léase asquerositos), una que otra arepera y un par de restaurantes de los que tienen mesas al aire libre. De paso, he podido conocer algo del trabajo del fotógrafo y me he tenido que calar mis buenos "No, chamo, no nos tomes fotos". La paranoia de la gente por estos días no es normal, hasta una piche foto levanta suspicacias y preguntan si van a ser publicadas o qué, y hasta para quién trabajo. Más de una vez me ha provocado decir que soy un infiltrado del MVR y estoy levantando un minicenso gráfico pero me da cosa, jejeje!

Una vez que les digo que las fotos son para una asignación de la universidad y que no van a ser publicadas, la gente se calma. Y un par de personas hasta me reconocieron de la tele (me fui de safrisco y acompañé a un pana en Quién Quiere Ser Millonario, para variar) y no se resistieron a que les tomara la foto. Las experiencias hasta ahora han sido más buenas que malas y las fotos, para ser de un aficionado, no están tan mal. Cuando termine el semestre, si tengo chance, publicaré por acá el portafolio resultante. Ya veremos. ¡Feliz Navidad!

jueves, diciembre 22, 2005


Seis meses sin ti

Hola, bebé. Hace ya seis meses que terminamos. Fue un final doloroso, como todos. Yo quedé hecho papilla, renegando por lo que pasó pero reacio a retomar la relación. Si me hubiera esforzado, si te hubiera llegado de sorpresa a tu casa, probablemente habrías dado marcha atrás. No lo sé y ya a estas alturas tampoco vale la pena que me dé contra una pared haciéndome preguntas estúpidas.

Lo que sí sé es que en este tiempo he hecho de todo para olvidarte o, por lo menos, dejar de quererte tanto. ¿Resultado? Cero. Es cierto que me pega menos pero qué va. Igualito te amo como el perfecto gafo que soy, sin remedio. Seis meses y aquí sigo. Loco por ti pero eso sí, decidido a no hacer nada por nosotros. Nos calamos año y medio de relación a distancia, mandándonos mensajitos de texto y viéndonos cuando yo podía ir a tu casa, lo que no era fácil por mi falta de dinero y no tener trabajo.

Una relación mantenida así, tarde o temprano iba a empezar a arrastrar problemas. Ambos metimos la pata. Los dos nos dejamos llevar por celos gafos y al final la intolerancia fue tal, que todo terminó por un quítame esas pajas del hombro. La relación se fue por el despeñadero y las semanas finales fueron un calvario para ambos.

Ahora sé que pude haber actuado distinto pero la verdad es que no quise. Llegó un momento en que me sentí tan agobiado que decidí tirar la toalla a sabiendas de que eso acabaría con la relación. Asumí mi barranco y más de una vez pensé que si te hubiera tenido enfrente, te habría agarrado y sacudido por los hombros mientras te decía "¡Coño, entiéndeme que te amo! Que no tienes nada que temer ni nadie de quién desconfiar. ¡Te soy fiel hasta la médula, chica! Te adoro, te amo con todo mi ser y no me da la perra gana de ponerte cuernos ni nada por el estilo. Pero necesito que entiendas que a veces mis estudios me impiden prestarte atención y eso no significa que no me intereses. ¡Deja el miedo!" Obvio que eso no pasó. Ni modo.

Mañana habríamos cumplido dos años y un mes juntos pero seguro que el único que lleva la cuenta soy yo. En vez de cumplir meses juntos, ahora acumulamos meses de haber terminado. En cuanto a mí, lo único que te deseo de verdad es que seas muy feliz y consigas a alguien que te preste la atención que necesitas; la atención que de repente yo no te di completa. Me habría encantado hacerte feliz pero ya que yo no pude, entonces sé feliz con otro, mi niña. Por más destruido que me sienta, no soy capaz de desearte mal. Cuídate mucho. Un beso. Te quiere...

Jorge

lunes, diciembre 19, 2005


Pruebas de voz

Hice un curso de doblaje hace unos meses. Es algo que siempre me ha llamado la atención y, aparte, es una excelente manera de empezar a trabajar en algo relacionado con locución. Tengo mi certificado desde hace como 10 años y hasta ahora es que me estoy acordando de él, jejeje! El viernes hice una prueba de voz en uno de los estudios de doblaje que hay en Venezuela, gusté y de una me pusieron a doblar dos personajes. Nada serio porque apenas estoy empezando y en este trabajo, como en cualquier otro, se empieza desde abajo y haciendo cosas sencillas. Fui la voz de un chofer negro (¡Qué risa tratando de impostar la voz para hacerla más grave de lo que realmente es!) y luego hice la de un vendedor en una de esas tiendas que están en medio de la carretera, junto a una bomba.

Me divertí bastante y de paso, me inauguré. Por no hablar de lo rico que es que le paguen a uno por hacer lo que a uno le gusta. El martes tendré otra prueba de voz y ya veremos. En Venezuela hay varios estudios de doblaje donde se traducen al español películas, series, novelas y documentales de Discovery Channel. El acento natural del venezolano se adapta fácilmente al llamado "acento neutro", que es un estándar usado por quienes trabajan en ese medio. Consiste en que quien habla debe hacerlo con un acento que no permita adivinar el origen de la persona. Así, México es el país donde se hacen más doblajes anualmente. Este país es el responsable de que oigamos a CSI en español, lo mismo que las novelas de la cadena brasileña TV Globo. En Venezuela también se hacen numerosos doblajes: las series de Pinky y Cerebro, Animaniacs, South Park, Superman, Liga de la Justicia, Batman y Batman del Futuro entre otras, tienen voces venezolanas.

Siempre quise unirme a ese mundo y ahora parece que lo lograré. Al principio como extra. Después, la constancia dirá.

jueves, diciembre 15, 2005


Blog de vagaciones

Hola! Como no tengo computadora y en la Ucab ya salimos de vacaciones, este blog entra en receso hasta el reinicio de actividades, a principios de enero. Cuidaros, chic@s. Un abrazo. Feliz Navidad.

viernes, diciembre 09, 2005


Morseo total

(Bostezo de caimán) Me despierto como a las 6:45 a.m. No tengo clase los viernes y en condiciones normales me quedo en cama hasta las 11 y pico, así de flojo soy. Aparte, estoy quemando los últimos cartuchos de mi vida de estudiante. O sea que mientras puedo, morseo.

A esa hora le mando un SMS a un pana con el que quedé de ayudarlo en unas fotos que necesita tomar para una materia que vemos juntos en la UCAB. Amanece bien nublado y le digo que estoy tentado de quedarme en cama pero igual voy a esperar a ver si esto aclara. Me contesta que va a esperar 15 minutos. Tenemos que tomar esas fotos y el sol es nuestro enemigo por su ausencia.

7:05. Un SMS de mi pana: "Coño, quiero salir YA de esas fotos!!!!!" El tiempo pasa y las nubes están inmóviles, igual que la impotencia por un lado, y las ganas de seguir morseando.

7:15. Recibo otro SMS. "Qué va. La naturaleza está en contra nuestra. Quédate en cama, viejo. Mañana será otro día." Teníamos que irnos temprano porque él había cuadrado con una amiga de la universidad para que posara. La chama es realmente preciosa, lo suficiente como para ser modelo y ser novel actriz en RCTV. Él la llamó, se excusó con ella y le dijo que nada, partido y sesión suspendidos por nubes negras y a ver cuándo cuadraban, que el sol no echara varilla. Me echo en mi cama. Resucito a las 11:30 a.m. ¡Dios, qué morsa soy a veces! Eso también es pecado, jejeje!

3:30 p.m. Estoy en las escaleras mecánicas de la estación Capitolio. Parte de la asignación que nos puso nuestra profe de fotografía es recoger imágenes iconográficas de Caracas. Pero OJO —nos dice—: nada de tomar fotos de esas clásicas, trilladas. Así que me monto en las escaleras justo en el momento en que un alud de gente acaba de bajar del tren y suben por las escaleras fijas y mecánicas. Ahí justo hago clic. Ya veremos cómo queda la foto pero el pálpito es muy bueno. Y la foto es en blanco y negro. O sea! Si sale bien, la publicaré aquí. See you soon.

lunes, diciembre 05, 2005


Y ahora, ¿qué?

Ya pasaron las elecciones. La abstención trepó a niveles desoladoramente altos. La última institución que quedaba por conquistar fue tomada. Con todo y los piches dos millones y pico de votantes que asistieron a los centros de votación ayer.

No voy a entrar en detalles sobre este tema porque ya se ha dicho todo al respecto. Yo ya había decidido desde hacía tiempo no votar porque simplemente me cansé de que me señalaran con el dedo. Estoy en una lista que ha sido usada para negarle trabajo a un gentío y no pretendía "actualizar" esa lista con mi dirección o más datos personales. Esto parece que no hay quien lo detenga y no iba a seguirle el juego a un poder electoral tan parcializado como tramposo. Lo siento por los diputados que sí estaban haciendo algo por mi circuito pero la verdad es que no le vi ningún sentido a ir a unas elecciones que no eran otra cosa que un matadero.

Respeto las opiniones de quienes sí pensaban ir a votar hasta que la oposición renunció. Lo que sí no aceptaba era que cualquier persona se sintiera con derecho a decirme por qué era conveniente ir a votar. ¡No voto y punto, vale! Así como yo no pido explicaciones de tus actos, no me pidas explicaciones de los míos, COÑO!!!!!!!! Simplemente me hastié de darle mi voto a un gentío que no hizo más que calentar sus curules. La diferencia era hasta ayer de 89 diputados oficialistas por 78 de la oposición. Pero muchos de esos 78 diputados faltaron a un cerro de sesiones. Ello ocasionaba que en las sesiones la diferencia fuera aun más notoria a favor de la bancada chavista. Ahora se preocupan y hablan de una abstención activa, de patear la calle y quién sabe qué cosas más. En lo personal, yo ya estoy pensando seriamente en sacar mi pasaporte. Adoro a Venezuela pero de verdad nos ha tocado una dirigencia decepcionante. Y así no se puede. Ojalá me equivoque y esto sea el principio de un cambio que nos beneficie a todos.

viernes, diciembre 02, 2005


La Casa del lago


Lo que sigue fue escrito por Mike Royko, columnista estadounidense, como homenaje a su primera esposa, cuando ella falleció en 1979. Royko murió a principios de 1997, de un aneurisma cerebral. Tómenlo como un oasis antes del torbellino comicial de este domingo.
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Cuando empezaron a pasar los fines de semana en el apacible lago de Winconsin, eran jóvenes y pobres. Unos parientes de ella les prestaban una diminuta cabaña que había como a un kilómetro de la ribera, en un valle arbolado.

Como él trabajaba hasta muy tarde, a menudo no llegaban allí sino hasta después de la medianoche del viernes. Si no había mosquitos, iban a darse un chapuzón la luz de la luna y luego se sentaban a descansar al pie de un árbol y hablaban del futuro tomándose una copa de vino.

Un verano, él compró una vieja lancha de motor. Se aficionaron a pasear por el lago y, al mirar las casas que había junto a la orilla, se preguntaban cómo sería vivir en un sitio así. Él no hacía más que menear la cabeza; nunca podría darse el lujo de tenr una casa así.

Pasaron los años. Tuvieron hijos. Después de un tiempo ya no iban tan a menudo a la cabaña y, finalmente, los parientes de ella la vendieron.

Él prosperó entonces en el trabajo, y comenzó a ganar más de lo que había soñado jamás. Un día, al recordar aquellos fines de semana, volvieron al lago y compraron una casa de madera de cedro en la ribera. Estaba rodeada de altos y añosos árboles, y el terreno descendía suavemente hasta la orilla del agua. Era perfecta.

No sabían que los veranos podían ser tan deliciosos. Todos los día él se iba de pesca antes del alba, y ella dormía hasta que la despertaban los pájaros. Luego él volvía, preparaba el desayuno —tortillas de huevo— y lo tomaban en el muelle.

Llegaron a conocer a las ardillas y al pájaro carpintero que se adueñó del árbol más alto, y también al tendero, al carnicero, que ahumaba el tocino él mismo, y al granjero, que les vendía tomates que había dejado madurar en la planta.

La mejor parte del día era el ocaso. A ella le encantaba. Siempre se detenían a mirar cómo se ponía el sol, haciendo pasar el lago del azul al púrpura, luego al plateado y finalmente al negro. Una noche, él compuso un pequeño poema:

El sol cae
como una lágrima dorada.
Otro día,
otro día
se ha ido.

Ella le dijo que era triste, pero que le gustaba. Lo que no le gustaba era el mes de octubre, a pesar de sus hermosos colores y de las tardes frente a la chimenea. Prefería el verano. No era amiga del viento frío.

En noviembre guardaban la lancha, quitaban la hamaca, cerraban todo con llave y volvían a la ciudad. Ella siempre suspiraba a la hora de partir.

Cuando al fin llegaba la primavera y se enteraban de que ya no había hielo en el lago, regresaban. Ella abría puertas y ventanas de par en par para que entrara el aire fresco. Luego salía a saludar a las ardillas y a los pájaros carpinteros. Cada verano parecía mejor que el anterior, y los crepúsculos, más espectaculares, y más inapreciables.

Pero cierto fin de semana él fue solo a cerrar la casa para el invierno.

Se dio prisa para no pensar que ésa había sido la silla preferida de ella, que la hamaca se la había regalado ella a él una Navidad, que la casa del lago había sido un regalo de él para ella.

Sin embargo, no apresuró todo lo necesario. Aún estaba allí cuando se puso el sol. Fue un majestuoso estallido de anaranjados, como los que más le gustaban a ella.

Trató de contemplar el ocaso solo, pero no pudo. Se lo impidieron las lágrimas. Así que dio media vuelta, entró en la casa, corrió las cortinas, cerró la puerta con llave y se marchó.

Luego puso la cabaña en venta. Tal vez le agradaría a una pareja a la que le gustara mirar las puestas de sol en silencio. Él deseaba que así fuera.