jueves, mayo 25, 2006


Otras cinco manías

Hace tiempo publiqué aquí cinco de mis manías. Desde que escribí el post sabía que no iba a agotar el tema porque con lo maniático que soy, cinco "hábitos raros" iban a ser muy poquitos. Y ya que ésta es la moda en la blogósfera, me pliego a ella.

Unas manías los van a hacer reírse. Otras los van a hacer revolverse del asco en sus asientos. Otras los van a hacer pensar "¡Jorge, por favooooooooooor!". ¿Quieren seguir leyendo? Ok, no digan que no les advertí. :)

1.- Como juego Scrabble, adquirí hace tiempo el hábito de agarrar las letras de palabras que veo en la calle y reordenarlas para formar otras palabras. Cualquiera que juegue Scrabble sabe que esto es vital dentro de la estrategia del juego. Sólo que a mí se me va la mano.

¿No entienden de qué les hablo? Ahí va un ejemplo: Con la palabra galería también puedo formar alegría, regalía, aligera, gelaría (del verbo gelar), legaría, entre otras. De las letras de actor salen corta, cotar, troca, tocar. Esto lo hago a cada rato e inconscientemente.

2.- Cuando guardo un CD en su estuche, tiene que quedar derecho y su etiqueta debe leerse horizontalmente. Nada de pequeñas torceduras. Veo un CD volteado y lo enderezo. Y si al sacar uno que es mío lo consigo torcido, primero lo enderezo y luego lo saco.

3.- Odio ver el interior de mi vaso lleno de burbujas de gas cuando bebo refresco. Así que, ¿qué hago? A medida que voy bebiendo, le doy vueltas al vaso y apoyo los labios prácticamente en todo el borde del vaso. Así, el líquido se inclina, las burbujitas se van despegando del interior del vaso, éste se va "limpiando" y yo elimino burbujas cuya vista me altera.

4.- Imagínense una gavera de hielo. Visualicen una gavera con dos filas de seis cubos de hielo cada una. Cuando yo saco hielo, lo hago manteniendo una simetría visual y de peso en la gavera.

Me explico: Al sacar dos hielos, saco uno del hueco superior izquierdo y otro del hueco inferior derecho. Así mantengo la simetría visual y de peso a la que me refiero. Si tengo que sacar un número impar de hielos —digamos cinco—, saco tres de la fila superior, empezando de izquierda a derecha y dos de la inferior derecha, empezando por la extrema derecha. Sí, ya sé. Estoy enferrrrrrrrmo. Y no he terminado. La mejor quedó para el final.

5.- Cuando hablo por mi cel, la superficie del aparato queda con una manchita de grasa, justo en la parte donde el cel y mi cara estuvieron en contacto. Es lo que le pasa a todo mundo. ¡Pero yo ODIO ver enmantecada la pantalla de mi celular, vale! ¡Me molesta que el brillo del plástico de la pantalla se opaque por mi mismo sudor, coño! Por eso le pongo remedio de inmediato: le echo un poco de vapor de aliento a la pantalla, la froto contra mi ropa y asunto arreglado.

A veces pasa que estoy sudando por el calor y me llaman. Al terminar la llamada, veo que toda la pantalla y la superficie del celular quedaron húmedas, babosas, resbaladizas. ¡ASCO, carajo! Yo, que odio la suciedad, que el mal aliento me asquea, que me enfermo viendo uñas negras... y me enfrento a mi propio celular grasiento, mojado, cochino. ¡¡¡NO!!! Restriego el condenado cel contra la franela y lo único que logro es dispersar la grasa. Ahora veo la pantalla a contraluz y me doy cuenta de que la grasa hizo estrías en la pantalla. Mi cel no brilla de limpio. ¡¡¡¡AGHHHHH!!!!

Ahí mi obsesión puede más que yo. La solución es simple pero seguro que más asquerosa: le paso la lengua al cel. Lo vuelvo a limpiar contra mi ropa y VOILÀ! Pantalla despejada. Soy feliz.

Moraleja: Jamás me pidas prestado el cel para mandar un mensaje o para llamar, a menos que quieras llevarte una muestra de mi ADN en tus dedos.

¡Jajajajajajajajajajajajajajajaja!

domingo, mayo 14, 2006


Lipofilia en pasta (Addendum)

Leyendo el Todo en Domingo (revista dominical de El Nacional) de hoy, me encontré con el aviso del "tratamiento reafirmante de Dove" en el que salen cuatro mujeres rellenitas en ropa interior, todas sonrientes. ¿Hace falta decir que se me hizo agua la boca? Cuatro gorditas mamis todas... mmmmm... Cuatro choke slams (ver comentario de Juan Carlo al post anterior)... Love them!

jueves, mayo 11, 2006


Lipofilia en pasta

Que soy un mañoso, lo sabe el que me conoce. Que tengo gustos algo distintos al del común de la gente, a veces pasa. Si hablamos de gustos femeninos, me considero bastante común hasta que llegamos al tema del físico.

RJ me dice "Tú eres un lipófilo y más nada. Lo que quieres es que te hagan un buen choke slam" y yo me río. Lo que sucede es que... vivo y muero por las gorditas.

No hay nada que me parezca más sabroso que abrazar a una chama que tenga sus kilitos de más y esté toda acolchadita por todos lados. Eso es como abrazar a un puff con piernas. ¡Algo simplemente espectacular! Las gorditas suelen ser tiernas a la hora de abrazar y eso ayuda que den unos abrazos sabrosísimos. En lo que a mí respecta, no hay nada como agarrar un buen cauchito ubicado estratégicamente. :)

En cuanto a lo visual, nunca me ha importado que la chica sea 90-60-90. Mejor dicho, no es que no me importe. A todos nos gusta mirar a alguien con una buena figura, eso es obvio. Y uno como hombre suele ser más descarado al fijarse en una mujer atractiva. Lo que quiero decir es que, por alguna razón, las gorditas siempre me han atraído mucho más que las muchachas delgadas.

Muchísimas veces he escuchado conversaciones entre mujeres que andan todas estresadas porque se han subido un par de kilos y quieren morirse porque la dieta no les funciona. Se sienten mal porque creen que el novio las va a mirar feo o las va a cambiar por otra tipa que esté mucho más buena. ¡Y resulta que si no dicen que aumentaron dos kilos, nadie se da cuenta! Chicas, relájense. El mundo no se va a acabar por eso.

¿Explicaciones a ese comportamiento? Uno, estamos en Venezuela, un país que produce tantas misses como petróleo. En este país el cuidado personal, el verse bien, bonito, fashion, es casi un asunto de vida o muerte para muchas mujeres. Ojo, no son todas, valga la aclaración. Dos, las mujeres dicen que actúan así por culpa de uno. Que los hombres estamos malacostumbrados a buscar mujerones.

Chicas, eso no es del todo cierto. Estamos de acuerdo en que una mujer con un cuerpazo se llevará más de una mirada masculina, pregúntenselo a las chicas Polar. Pero si se ponen a ver, uno como hombre está mucho más cómodo con su cuerpo que una mujer con el suyo. Uno no se acompleja ni se estresa por tener lipita, ser bajito o tener verrugas peludas en el mentón. En consecuencia, como aceptamos que no somos perfectos, tampoco andamos por ahí exigiéndole perfección física a la chama que estamos abordando. Así actúo yo, al menos.

El resultado de este punto de vista es que me he llevado más de una grata sorpresa al conocer gorditas (o chamas que dicen ser gorditas) porque la mayoría resultan ser mujeres sumamente simpáticas, con un sentido del humor espectacular, muy inteligentes y con un trato sencillamente genial. Se han librado de la esclavitud de la belleza y en consecuencia resaltan más que los maniquíes.

Así que si tú, mujer que me estás leyendo, te llegas a encontrar conmigo en la calle y te sientes mal por algo de sobrepeso, tranquila. Tienes más demanda de la que te imaginas. Yo te echaría tu buena buceada y seguro algo te diría; lisa no te irías (¡Suena sádico porque lo es, jajajajajajajajajajaja!). Quiérete un poco más, acéptate como eres y entérate de que hay muchos otros como yo, que son felices con la compañía de alguien que quizá no sea modelo pero seguro tiene cualidades mucho más bellas que compartir.

Me voy. Acaba de pasarme por el lado una chama gordita que lo que está es bien buena (inserte cara de baboso aquí). Voy a ver cómo le hablo. ¡Chao!

miércoles, mayo 03, 2006


¡¡¡GRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR!!!

Hoy es uno de esos días en que si me dan una ametralladora acabo con el primer idiota que se me atraviese. Y a pesar de lo temprano que es, ya me he cruzado con dos retrasados mentales.

Tengo sueño, estoy de mal genio y hoy tengo una clase que me pone de peor humor. Para mañana tengo un trabajo que entregar y no sé en qué momento lo iré a terminar. ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGH!!!

Si hoy te cruzas en mi camino, te aconsejo, de pana y todo, que te cambies de acera porque capaz y me estrello contigo. Y no quiero hacer lo que Bruce Banner, que luego se arrepentía de los desmanes que cometía cuando se ponía papeado y verde. Sorry.