jueves, febrero 23, 2006


Curita etílico

Esto lo tomé del blog de lycette, otra ucabista que escribe genial. Léanlo y cuidado con las carcajadas.

El Cura de la parroquia

El nuevo padre de la parroquia estaba tan nervioso en su primer sermón que casi no consiguió hablar. Antes de su segundo sermón, el domingo siguiente, preguntó al Arzobispo como podría hacer para relajarse. Éste le sugirió lo siguiente: la próxima vez, coloque unas gotitas de VODKA en el agua y va a ver que después de algunos tragos, va a estar muy relajado.

El domingo siguiente el Padre aplicó la sugerencia y en efecto se sintió tan bien que podía hablar hasta en medio de una tempestad, totalmente relajado. Luego del sermón, regresó a la sacristía y encontró una nota del Arzobispo que decía lo siguiente:

APRECIADO PADRE:

La próxima vez, coloque unas gotas de Vodka en el agua... no unas gotas de agua en el Vodka. Le anexo algunas observaciones para que no se repita lo que vi en el sermón de hoy:


1. No hay necesidad de poner un limón en el borde del cáliz.

2. Aquella caseta al lado del altar es elconfesionario…. no el baño.

3. Evite apoyarse en la imagen de la Virgen y mucho menos abrazarla, besarla y decirle "mami"

4. Existen 10 mandamientos y no 12.

5. Los apóstoles eran 12 y no 10.

6. La Santísima Trinidad son Padre, Hijo y Espíritu Santo, no "Papi, Júnior y el aparecido"

7. No nos referimos a nuestro señor Jesucristo y sus apóstoles como "J.C & Company."

8. David derrotó a Goliat con una honda (china) y una piedra… Nunca le entró a coñazos

9. No nos referimos a Judas Iscariote como "ese sapo hijo de puta".

10. No debe tratar al papa como "el padrino".

11. Bin Laden no tuvo nada que ver con la muerte de Jesús.

12. El agua bendita es para bendecir y no para refrescarse la nuca.

13. Nunca rece la misa sentado en la escalera del altar y mucho menos con el pie montado sobre la Biblia.

14. Las hostias son para distribuirlas a los feligreses. No deben ser usadas como pasapalos para acompañar el vino.

15. Los pecadores van para el infierno y no para "el coño de su madre".

16. La iniciativa de llamar al público para bailar fue buena, ¡pero hacer el trencito por toda la iglesia no!

IMPORTANTE: Aquel sentado en el rincón del altar, al que usted se refirió como ese mariquito, travestí con faldita, ¡era yo!

Espero que estas fallas sean corregidas en el próximo domingo.


Atentamente

El arzobispo

martes, febrero 21, 2006


Chinazos

Para el que lee esto y no es venezolano, se le llama "chinazo" a alguna frase dicha de tal modo que se presta para hacer chistes de doble sentido en contra del que la dijo.

Lo de chinazo viene de "china", que es como aquí le llamamos a la clásica ramita ahorquillada a la que le amarramos una bandita de caucho y usábamos para lanzar piedras o bolitas de papel mojado, y así matar lagartijas o hacer guerras de papelitos. Fuera de Venezuela, piensen en un tirapiedras, tirachinas, honda, cauchera, etc.

Para que quede más claro lo del chinazo pongo un ejemplo: una amiga, aficionada al rock, estaba una vez jugueteando con unas baquetas (las varas que se usan para tocar batería) y dijo: "Éstas no me gustan porque son muy finas. A mí me gustan más gruesas y largas".

¡¿¡¿Cómo que más gruesas y largas?!?! ¿De qué hablamos aquí, de baquetas o de otra cosa censurada por la Ley Resorte?

A lo largo de los casi cuatro años que llevo estudiando en la católica, se han ido acumulando muchos de esos chinazos. Ya que la idea es reírse de vez en cuando de uno mismo y de los demás, les echo unos cuentos con chinazos.

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¡Estaba caliente!

Para salir de la Ucab sin carro, hay dos opciones: carrito por puesto o metro. A menos que algún suicida inoportuno se lance a las vías del tren, yo siempre agarro el metro porque es más rápido. El día del chinazo íbamos LD —un compañero de clase— y yo conversando mientras el metro iba llevándonos.

Hay un punto del viaje en el que uno tiene que bajarse del tren, recorrer un largo pasillo de transferencia y tomar otro tren hasta el final del viaje. Ese pasillo no tiene aire acondicionado. Si a eso le sumamos el río de gente que lo transita diariamente, pueden imaginarse el calor infernal que hace allí. Cuando LD y yo nos bajamos y empezamos a caminar por el pasillo, la diferencia de temperatura me pegó. Me pegó lo suficiente como para hablar antes de pensar y dije:

—¡¡ESTA VERGA SÍ ESTÁ CALIENTEEEEEEEEEEEEE!!

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No fue conmigo y me dolió también

Este semestre vimos una materia llamada Fotografía Periodística. Muy entretenida y completa, a pesar de ver sólo lo básico de este arte. La universidad está dotada de laboratorios y materiales para que imprimamos nuestras propias fotos e incluso podamos hacer láminas de contacto. De hecho, la habilidad de imprimir contactos y copias forma parte de la evaluación de la materia y por eso tuvimos una preparadora que nos ayudaba con los aspectos técnicos de la materia: manejo de las máquinas marginadoras, colocación de los negativos, precauciones con el papel fotográfico y cosas de ese estilo.

Esta chica que fue nuestra preparadora, PA, estaba en la fase inicial de su tesis. Eso, más las materias del noveno semestre que cursaba, la tenía sometida a una gran tensión. Este chinazo pasó en uno de los cubículos del laboratorio. Estábamos RJ —el que siempre me da la cola—, PA, dos muchachos más y yo. PA nos comentó lo tensa que estaba y RJ se ofreció a darle un masaje en los hombros allí mismo. Ella accedió y esto fue lo que pasó:

—Cariño, de verdad estás muy tensa. Los hombros los tienes supertensos —le dijo RJ

PA se relajó. Demasiado quizás:

—¡Aaaaahhhhhh...! —susurró.— ¡Duele!

Yo creo que RJ pensó "No es mi culpa ser así, cielito".

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Chinazo a Mach 2

RJ y yo íbamos de mañana a la universidad pero un poco atrasados. Igual no nos estresamos por eso. En el peor de los casos, siempre llegamos 5 minutos antes que el profesor. Claro que nunca nos confiamos y hubo un tramo de la autopista en el que no había tráfico, y RJ aceleró.

En ese momento estábamos conversando sobre los mitos científicos y tocamos el famoso cuento del graznido de los patos. Antes se decía que el graznido de un pato no tenía eco pero recientes estudios demostraron que sí lo tiene. Mientras hablábamos de eso, ambos nos pusimos a graznar como aves palmípedas, jejeje! A esa hora, uno tiene el estúpido más subido de lo habitual. Con el acelerón que RJ le imprimió a su carro, yo le dije:

—Ahora me siento como un pato supersónico.

Insisto, a esa hora uno tiene el estúpido subido. Sin comentarios.

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¡Es que él está muy sensible!

RJ suele darle la cola a un gentío al salir de la universidad, al salir de una fiesta o en cualquier circunstancia que lo amerite, como por ejemplo, la hora de salida o la falta de carro de alguien. Eso hace que casi siempre esté con el carro lleno de gente. Y es en situaciones así cuando los chinazos vuelan, igualito que las cotufas cuando estallan dentro de la cacerola.

El chinazo en cuestión pasó dentro de su carro. Íbamos él, dos muchachas, LD y yo. LD iba renegando porque le gustaba una muchacha y ella ni sabía. Él se tragaba su guayabo solito.

Mejor dicho, se lo tragaba él solito pero nos hacía tragar parte a RJ y a mí, que nos calábamos sus cuentos de amor y dolor. Es la típica fase por la que todos pasamos, cuando nos enamoramos solos y la timidez o la inexperiencia nos impiden decirle nada a esa chica.

El día de este chinazo, LD estaba de remate. Se quejaba, quejaba y quejaba porque esta chama no le paraba. O él le mandaba mensajes y ella no se los respondía. Eso lo hacía ponerse neurótico. Y joda y joda con el bendito cuento. ¡Dios! De verdad que a veces muchacho no es gente.

Las chamas que iban en el carro con RJ, LD y yo se morían de la risa con las quejas del pobre chamo. Trataban de darle consejos pero él estaba obtuso y sordo en proporciones idénticas. Y claro, ese estrés que cargaba encima tenía que explotar de alguna manera. En su caso, fue de la peor manera posible. A punto de bajarse del carro, alzó la voz y soltó esta miseria:

—¿¿¡¡Por qué será que las mujeres son tan insensibles!!??

Silencio total dentro del carro. Todos nos miramos como diciendo "¿Realmente dijo lo que oí que dijo?". No sólo lo dijo, sino que remató:

—¿O será que yo soy más sensible que ellas?

(...)

¡¡¡BÁJATEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!

jueves, febrero 16, 2006


I´m back!!!

¡Hola! Como estuve desaparecido tanto tiempo, acumulé un montón de cosas dignas de ser reseñadas aquí. Es decir que la longitud de este post es directamente proporcional al tiempo que me pasé sin escribir. Ergo, acomódense. Hay tela que cortar.

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La estresada contraataca

Escenario: parada de camionetas frente al C.C. Paseo Las Mercedes. Día: lunes 13 de febrero. Hora: 8:45 de la noche. Yo estaba esperando que pasara una camioneta en la que montarme e irme a mi casa después de trabajar (¡¡¡Sí!!! ¡Estoy trabajando! ¡Dios es grande!), cuando oigo una voz femenina que me llama "¡¡Jorgeeeeeeeeeee!!". A esa hora de la noche yo soy medio ciego y no cargaba los anteojos puestos. Miro a todos lados y no veo a nadie hasta que me doy cuenta de alguien que me hace señas desde dentro de un carro. Oigo "¡¡Jorgeeeeeeeeeeeeeeee!!" otra vez y... es la chama estresada con la que vi clases este semestre.

(¿Ahora en qué hueco de la tierra me meto para que esta loca no me vea?)

Me sigue aleteando y me sonríe.

—¡Holaaaaaaaaa, ¿cómo estássss?! —me saluda desde el Fiat, mientras sigue aleteando como un espantapájaros epiléptico.

—¡Chévere, cielo! Todo bien, gracias a Dios

—¿Para dónde vas?

—A mi casa. Cerca de Concresa, corazón. ¿Por..? (Así seré de bolsa, que ni me sospecho la razón de ser de esa pregunta)

Ella se voltea y le dice algo a su papá, que es el que está manejando. Él asiente y ella me dice, toda entusiasmada: —¡Móntate! Te llevamos. Mientras me subo, oigo al fondo la musiquita de Psicosis. Esa que suena cuando Norman Bates le cae a cuchilladas a la catira en la ducha.

Apenas cierro la puerta le doy las gracias a TF (la estresada) y su papá por echarme el empujoncito hasta mi casa. Ambos me dicen que no hay de qué y TF se lanza a echarme uno de esos cuentos trágicos-estresados- espantosos que a ella le pasan.

—¡¡No tienes idea de lo que me hizo el loco éste que veía Institucional con nosotros!! ¡¡El pana está loco, hay que meterlo en un manicomio, amarrarlo con una camisa de fuerza, que le den litio!! —inicia su cuento. La musiquita de Psicosis suena clarita en mi cabeza. ¿Por qué demonios acepté la cola?

Resulta que en una de las materias que veíamos, Periodismo II, teníamos que entrevistar a alguna personalidad y redactar un artículo como evaluación final. No necesariamente había que entrevistar a alguien famoso; bastaba con que fuera alguien con una historia interesante. Y pasa que nuestro pana ya tiene una incipiente empresa, en la que se encarga de hacer cobertura sobre todo a eventos deportivos. A TF eso le pareció admirable y escogió al pana para hacer su entrevista. Éste accedió halagado. Según lo que ella cuenta, cuadraron fecha, hora y lugar para encontrarse y que ella le hiciera las preguntas. El detalle está que él —según ella— nunca se apareció. Mejor dicho, llegó tres horas después de lo acordado.

Ella se molestó con él, le reclamó por el retraso y él le contestó algo así como que qué fastidio, que siempre ella tenía rollos con él, que a lo largo del semestre habían tenido roces y no sé qué cosas más se dijeron. Claro, todo esto contado por ella y yo poniendo atención sentado en el asiento trasero del Fiat mientras la musiquita de Psicosis seguía sonando.

Ella intentó cuadrar otra fecha para la entrevista y llamó varias veces al pana. Cada vez que él contestaba el teléfono y escuchaba la voz de ella, le colgaba el teléfono (“¡Qué desagradable, Jorge! Y lo llamaba al celular y estoy segura que veía mi número y por eso no me contestaba!”). Yo iba oyendo aquello y pensaba “Alguien que no aguantó más a esta loca, ¡jijiji!”.

Total que a TF no le quedó otra que buscarse a otro entrevistado para cumplir con el trabajo y evitar perder la nota. Cuando salió del paso, volvió a llamar al pana que la embarcó. Sólo quería saludarlo. Y nada, él siempre le trancaba el teléfono apenas reconocía la voz de ella. “Ese está loco, está pasado de grosero, no puedo creer que me haya hecho eso, no sé qué le pasó conmigo, tienen que ponerle una camisa de fuerza pero YA!!!”, me decía TF, sin pausa ni respirar. Y yo pensaba “Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo. ¡Qué ovarios tienes tú, mijita!”

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Mis cinco mañas

Por la blogósfera circula la moda ahorita de que cada quien, en su propio blog, escribe los cinco hábitos más raros que tiene. Como yo tengo más de cinco, me toca filtrar y el resultado es éste.

1.- Me fascinan, me matan, me vuelven loco, chiflado, horny, los pies femeninos. Es el gran fetiche de mi vida. Una chama que se cuide los pies, que los tenga arreglados y que además tenga pies naturalmente bonitos, tiene un bojote de puntos ganados conmigo. Más de una vez me he concentrado en verle los pies a alguna chica sin siquiera darme cuenta. Es una gran manía, lo sé.

2.- Ninguno de los tres proveedores de servicios celulares de Venezuela es 100% confiable y menos en materia de mensajes de texto. Y yo ahí dejo escapar una de mis peores mañas: si mi celular me dice “mensaje no enviado”, yo lo reenvío varias veces hasta que se me acaba el saldo o hasta que el cel me dice “mensaje enviado”. El chamo que me da la cola, RJ, ha sido víctima en más de una vez de esa maña mía. Una vez el sistema estaba mal y yo le mandé varias veces el mismo mensaje, para cuadrar un trabajo. Él me insultó y me dijo “Si tu cel dice ‘mensaje no enviado’, intenta una vez. O DOS, máximo. ¡¡No tienes que enviar la misma vaina VEINTISIETE PUTAS VECES, PEDAZO DE OBSESIVO!!”

Mensaje recibido.

3.- En materia de higiene personal, tengo varias manías. La más confesable: cuando me cepillo los dientes, también me cepillo la lengua. Pero me cepillo casi hasta llegar al esófago. O sea.

4.- Si estoy en un computador trabajando y alguien necesita hacer algo en él, me tiene que pedir permiso porque odio, aborrezco, detesto que me toquen el teclado, carajo. Ahí se me sale el supersayayín y le tuerzo los ojos al intruso que ni permiso pide. ¿Qué tanto trabajo cuesta decir ‘Me permites un momentico, que voy a buscar algo en el disco duro’? No, se le tienen que montar a uno encima y casi tumbarlo de la silla. ¡Protesto por esa vaina, vale!

5.- Tengo que tener las manos lo más limpias posible. Si paso más de dos horas sin lavármelas, empiezo inconscientemente a olérmelas. Me las huelo, me las miro, me las vuelvo a oler hasta que al final, cuando ya me parece que están pastosas de mugre, busco un baño donde sea que esté y me las lavo. Si no hago eso, no me quedo tranquilo.

Tengo más de cinco pero estas son las que recuerdo ahorita. A lo mejor esto da para otro post, ya lo veremos.

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Para terminar...


Pregunta al aire, sólo para las lectoras: ¿cuál ha sido la forma más original, y sobre todo romántica, en que les han pedido empate y/o matrimonio? A ver qué cuentos salen por ahí. See you soon.