Entradas

Mostrando las entradas de julio, 2007

Nuestro ciclo

OJO: advierto que este post está cargadísimo de miel

Planificar lo que haremos cuando nos volvamos a ver.

Tratar de dominar los nervios cuando se acerca el momento de vernos.

Disfrutar de la maraca de abrazo que nos damos apenas uno de los dos se baja del autobús y el otro lo recibe. Ni hablar del beso del reencuentro.

Salir juntos al mercado a comprar cualquier cosa y reírnos mientras sacamos cuentas.

Caminar por ahí tomados de la mano y conversando.

Disfrutar de lo dulce de nuestros besos.

Hablar, hablar, hablar y hablar hasta por los codos, con un gusto enorme por lo que el otro tiene que decir.

Sacar tiempo para nosotros, para nuestras cosas, para fortalecer la relación.

Sentir que toco el cielo con las manos apenas oigo un “Te amo” tuyo.

No escatimar las muestras de cariño para contigo en ningún momento.

Celebrar cada uno los triunfos del otro como si fueran propios; sufrir con los contratiempos del otro y siempre estar ahí, pendientes.

Hacer competencia por ver quién consiente más al otro, …

De Todo un Poco (VIII)

La “Paul Potts-manía”

En el Reino Unido se hizo un concurso por TV, equivalente a American Idol, bajo el nombre de “Britain’s got talent”. En las audiencias de ese programa se presentó un vendedor de celulares. Es un tipo, bajito, gordito, con un diente partido, muy humilde y hasta mal aspecto. Su nombre, Paul Potts. Los tres jueces —entre los que estaba Simon Cowell— le preguntaron a Paul qué iba a cantar en la audiencia y cuando éste respondió que ópera, se miraron como diciendo “Dios, qué fastidio, otra tortura más”.

Hasta que el gordito mal aspecto abrió la boca y ¡qué voz! Los jueces quedaron impactados, absolutamente asombrados. Al terminar la audición, Simon le dijo algo así como “¿Así que vendes celulares y fuiste capaz de esto? Realmente no me lo esperaba. Fue como una corriente de aire fresco. Pienso que estuviste absolutamente fantástico”. La mujer del jurado lloró emocionada con la interpretación del concursante. Para hacerles el cuento corto: el hombre no sólo entró al conc…