lunes, julio 23, 2007


Nuestro ciclo

OJO: advierto que este post está cargadísimo de miel



Planificar lo que haremos cuando nos volvamos a ver.

Tratar de dominar los nervios cuando se acerca el momento de vernos.

Disfrutar de la maraca de abrazo que nos damos apenas uno de los dos se baja del autobús y el otro lo recibe. Ni hablar del beso del reencuentro.

Salir juntos al mercado a comprar cualquier cosa y reírnos mientras sacamos cuentas.

Caminar por ahí tomados de la mano y conversando.

Disfrutar de lo dulce de nuestros besos.

Hablar, hablar, hablar y hablar hasta por los codos, con un gusto enorme por lo que el otro tiene que decir.

Sacar tiempo para nosotros, para nuestras cosas, para fortalecer la relación.

Sentir que toco el cielo con las manos apenas oigo un “Te amo” tuyo.

No escatimar las muestras de cariño para contigo en ningún momento.

Celebrar cada uno los triunfos del otro como si fueran propios; sufrir con los contratiempos del otro y siempre estar ahí, pendientes.

Hacer competencia por ver quién consiente más al otro, quién le da más detalles al otro, quién le saca la sonrisa más amplia al otro.

Reírnos sin parar por todo. Llenar de carcajadas y alegría esta relación.

Ver televisión bien enrollados y reírnos, para variar.

Preparar cualquier tontería en la cocina y disfrutar del proceso.

Maldecir mentalmente al reloj cuando se acerca el día de la despedida.

Tratar de disolver el monstruoso nudo que se me hace en la garganta cuando nos tenemos que despedir.

Disimular (pésimamente) los ojos aguados en el último abrazo antes de separarnos.

Pasar las siguientes dos horas con los ojos inundados, tratando de pensar en otra cosa mientras la distancia entre los dos se agranda poco a poco.

Una vez más, planificar lo que haremos cuando nos volvamos a ver.

Así podría medio resumir lo que tú y yo vivimos. Así lo podría llevar a palabras, pero estoy seguro de que me quedé corto. Gracias a Dios ahora nos vemos más seguido. No tengo nada más que agregar por aquí, excepto que… te amo muchísimo.

domingo, julio 08, 2007


De Todo un Poco (VIII)

La “Paul Potts-manía”

En el Reino Unido se hizo un concurso por TV, equivalente a American Idol, bajo el nombre de “Britain’s got talent”. En las audiencias de ese programa se presentó un vendedor de celulares. Es un tipo, bajito, gordito, con un diente partido, muy humilde y hasta mal aspecto. Su nombre, Paul Potts. Los tres jueces —entre los que estaba Simon Cowell— le preguntaron a Paul qué iba a cantar en la audiencia y cuando éste respondió que ópera, se miraron como diciendo “Dios, qué fastidio, otra tortura más”.

Hasta que el gordito mal aspecto abrió la boca y ¡qué voz! Los jueces quedaron impactados, absolutamente asombrados. Al terminar la audición, Simon le dijo algo así como “¿Así que vendes celulares y fuiste capaz de esto? Realmente no me lo esperaba. Fue como una corriente de aire fresco. Pienso que estuviste absolutamente fantástico”. La mujer del jurado lloró emocionada con la interpretación del concursante. Para hacerles el cuento corto: el hombre no sólo entró al concurso. El 18 de junio se alzó como vencedor y se llevó sus buenos premios: 100 mil libras esterlinas, un contrato para grabar un disco y el derecho a cantar ante la Reina Isabel. Aquí les coloco el video de su audiencia. Pueden conseguir más videos de Paul Potts (incluidas las interpretaciones que hizo en la semifinal y la final del concurso) en You Tube. Escriban "Paul Potts" en el buscador y verán la cantidad de videos que van a conseguir. Una voz realmente soberbia.




RCTVuelve. YESSSSSSSSSSSSSSSS!

Esta imagen ha estado saliendo desde hoy a través del canal 103 de Directv. ¿Qué tal?



Para mayor información, hagan clic aquí y entérense. Mi pregunta, de pura curiosidad malsana, es: ¿Será que RCTV tendrá que plegarse a las cadenas al salir sólo por cable? No creo. Alguien que maneje la Ley Resorte podrá arrojar luces. Otra pregunta: ¿Cuál será la penetración real de la televisión por suscripción en el país? No la legal, que es algo así como del 15%. La ilegal, la de los vecinos que se pegan a la señal que alguien contrata, la de las ruedas de suscriptores y así. ¡¡Túquiti!!