martes, agosto 29, 2006


De Todo un Poco (V)

¡¿Seducción de qué?!

Es un lunes cualquiera. Para variar, ando atorado. Tengo prisa, las vacaciones me han hecho calcular mal el tiempo y ahorita, entre la morseadera y la ingestión abusiva de tele, se me ha hecho tarde para bañarme, almorzar e irme al trabajo.

Me voy disparado al baño y me doy cuenta que el jabón se me terminó. Echo pestes contra el planeta porque me acuerdo que también se me acabó la reserva de jabón. Total, que termino explorando en el closet donde mi mamá guarda los jabones que mi papá compra para ambos. Encuentro un paquete de esos que juntan los jabones en grupos de tres. Lo rompo y saco uno. Entonces me pongo a leer la etiqueta. Vacilo entre la risa y el desdén al leer.

¡Qué ridiculez, vale! ¡¿Cómo es esto, pana?! Jabón (su nombre) – Seducción de Chocolate. Y bien chiquitico debajo decía: “Con vitaminas de fresa”. Incrédulo, me pongo a leer a toda mecha los ingredientes del jabón de marras porque todavía no me creo que un fabricante de jabones sea tan ridículo como para darle tal nombre a su producto. Las instrucciones están en inglés pero alcanzo a distinguir algo así como Manteca de Cacao, esencia de chocolate (¿esencia de qué? ¿Cómo diantres se obtiene la esencia de chocolate? ¿O sea que si derrito un Cri-Cri y lo ligo con Ace obtengo lo mismo?), proteínas de fresa, etc., etc…

“Pajúos”, pienso mientras desenvuelvo el jabón y me voy desvistiendo para meterme a la ducha. Entonces reparo en el color del jabón: algo a medio camino entre el color de la ciruela, el syrope de fresa que le echan a los sundaes de McDonald’s y un mojón. Un rojo amarronado oscurísimo. “Qué ridiculez”, insiste mi cabeza al tiempo que me baño. Definitivo, apenas tenga el chance me lanzo a un Farmatodo y me compro mi dotación de jabón porque apenas se me termine este Cri-Cri (¿O será Ovomaltina?) espumoso vuelvo a mi marca, que me deja más limpio y menos oloroso a toda esa batería de aromas que le echan a los jabones de tocador. ¡Guillo! A mí y al pato Lucas. Seducción de Chocolate. Sí, Luis.

Y voy a comprar ya mi jabón. Acabo de ver que mi papá compró otro tri-pack de jabón de la misma marca. Pero éste es “Seducción Irresistible – Con algas marinas”. ¡Zape!



6 de agosto

Esa fue la fecha. Llegué apurado al Centro Comercial Las Américas, en Maracay. Se suponía que la cita era a las 2 y ya era la 1:30. Entrando al Centro Comercial, recibo el mensaje en el celular: “En la panadería Luis Primera”. Le pregunté a un vigilante y no me supo decir dónde quedaba la tal panadería pero me dijo “Al fondo de ese pasillo está ‘La Mansión de Luis’. Ahí debe ser”.

Hacia allá me encaminé y en la puerta de la panadería vi cuatro rostros vagamente conocidos. Por educación me acerqué y dije:

—Buenas tardes

—¡Buenas tardesssssss! —contestaron, casi en coro, mientras sonreían. Al sonreír, los reconocí rápido y ahí mismo se hicieron las presentaciones, todas con el correspondiente abrazo. Ahí estábamos, el pana Kosho (ahora se llama Khayo), Eroserena, Ange!, la mae Nairo y este servidor. Un encuentro bloguero con estos personajes, en la ciudad jardín. Luego se nos uniría Pansy, bloguera local y muy leída también.

Desde el principio nos compenetramos como grupo. La tarde se fue volando, entre cuentos de blogs, posts y encuentros anteriores. Ese inicio dio paso a conversaciones que abarcaron temas más variados, pero siempre dentro de un tono muy relajado, ocasionalmente salpicado de risas. Eroserena es una chama muy simpática y centrada, lo mismo que Ange!. Kosho es otro loco, aunque un poco callado (no más que yo). Y la mae es simplemente genial. Ocurrente, de risa fácil y con unas salidas que nos hacían reír a todos.

Recorrimos parte del centro comercial, nos tomamos unos cafés y hablamos hasta por los codos. Típico de la época, el calor era desesperante a pesar del aire acondicionado. Tanto, que la mae dijo que iba a aprovechar que cargaba minifalda para pararse de manos, a ver si se refrescaba toda. Con lo que pasó de ser la mae Nairo a la mae Comaneci.

A las 6 y tantas nos despedimos todos. Yo no quería irme pero no cargaba carro y la travesía que me esperaba era de dos horas, por la media chiquita. Ni modo, nos despedimos como si fuéramos viejos amigos, intercambiamos números de celulares y direcciones de correo. Un último abrazo y hasta el próximo encuentro.

¡Ahhhh, nada como verle la cara a esos blogueros que uno lee con adicción!

Y por si alguien quiere pruebas, aquí van las fotos:


De pie, en este orden: Ange!, yo y la mae.
Sentados: Eroserena y Kosho

De izquierda a derecha, de arriba abajo: Ange!, yo, Eroserena, Pansy y la Mae

Ange!, Eroserena, Pansy, Mae y yo

Obvio que esto se repetirá. Porque estuvo muy bueno y quedamos con ganas de volvernos a ver. Ya les contaré.

Un tesoro inesperado

A veces pasa que de un encuentro casual y breve, surge una amistad muy bella que sirve para curar heridas, ver las cosas desde otra perspectiva y pensar muy seriamente en un acercamiento a Dios.

Eso me pasó con cierta persona hace ya algún tiempo. Le estaba debiendo este post, aunque ella no me la había pedido. Es mi humilde tributo a alguien que ha pasado por muchas experiencias en su vida. La gran mayoría han sido terribles, pero siempre ha logrado seguir adelante, aferrada tenazmente a su fe en Dios como si fuera la tabla en medio del mar más borrascoso.

Es una señora muy especial. Muy sencilla; quizá no tenga muchos estudios universitarios. Pero a veces la simplicidad de ella sólo la alcanzan esas personas que han vivido mucho y han obtenido gran sabiduría de esas vivencias. Siempre sonríe. Su sonrisa es franca, amplia, a veces inocente pero nunca forzada. Y siempre recibe de buen grado lo poco o mucho que le ofrece la vida; eso se le nota en la manera como disfruta cada día, minuto a minuto.

Es alguien de quien se puede aprender mucho con sólo una o dos conversaciones. ¿Qué aprendí yo? Que a veces es mejor tomarse las cosas con calma. Que siempre es aconsejable ponerle buena cara al mal tiempo. Que siempre, cuando uno cree que está hasta el cuello de problemas, va a pasar algo que nos va a salvar, y si no pasa es por alguna razón de peso que está más allá de nuestro entendimiento. Que nunca está de más rezar, no sólo para pedir ayuda a Dios sino para darle gracias por lo que tenemos. Total, es muy fácil olvidar que hay gente en peor situación que uno, que a pesar de eso es más feliz.

La lección más importante: que uno no es libre y feliz porque no quiere. Porque uno es tonto y se deja ahogar por resentimientos, rencores, iras y heridas viejas que uno mismo se empeña en no dejar cerrar. Que si hay un bálsamo curativo en este mundo, ése es el perdón.

Ahora que lo pienso, la amistad de esta persona se convirtió en un tesoro inesperado, porque llegó así, de sorpresa. Y también se volvió un bálsamo para mí. Para mis heridas y mis resquemores. ANCS, te quiero. Te respeto y te admiro. Gracias por todo. No te voy a olvidar.

lunes, agosto 07, 2006


En el restaurante

Este sábado estaba almorzando con mis padres en un restaurante de esos que venden la comida por peso. El menú es variado, sabroso y sobre todo, muy sano. El que quiera, puede escoger entre comer pollo, carne, pasta, granos o varios tipos de ensalada. Al final, se le cobra según lo que pese la ración.

En un sitio así, con el gentío haciendo cola, apareció un hombre que parecía un modelo. Alto, delgado pero con un cuerpo esculpido por horas de dieta y gimnasio. Blanco; se notaba que hacía poco había estado en la playa. Vestido a la moda y con ropa cara. En términos femeninos, el tipo estaba bello y bien bueno.

Justo detrás de él entró una muchacha que parecía salida de alguna revista de modas. Más baja que el hombre que entró antes, era dueña de una cintura mínima. Caderas amplias, redondas, perfectas, enfundadas en un pantalón de cuero color vino tinto. Sandalias de moda, que dejan ver unos pies perfectamente cuidados. Igualmente cuidados eran su cabello y su maquillaje. La muchacha tenía curvas que mareaban y su rostro era perfecto, de rasgos delicados. En palabras masculinas, la chama estaba podrida de buena.

La pareja acaparó la atención de todo el mundo en el restaurante. Las mujeres miraban impactadas al joven. Los hombres se tragaron con los ojos a la chica. “¡¡Esa mujer lo que está es riquiquita!!”, “Ese papito está como me lo recetó el doctor”, eran los comentarios que se dejaron colar entre quienes comían. La pareja, ajena a los comentarios, se acercó —tomada de la mano— al área del autoservicio. Cada uno agarró su bandeja y empezó a servirse comida.

Todo cambió cuando la gente se dio cuenta de lo que se sirvieron ambos. Una mustia hojita de lechuga, un pedazo minúsculo de pescado, una cucharada de ensalada, un trocito de pollo a la plancha… Los que primero se los habían buceado vieron las raciones de comida de ambos y empezaron a verlos con una mezcla de piedad y burla. ¿Tanta comida rica en este restaurante y tener que limitarse a pescado y pollo en tan poquita cantidad? ¿Ensalada? ¿Lechuguita? ¿Qué es eso?

Los que llegaban después, los miraban. Primero se los buceaban, luego veían lo que comían (sobre todo las raciones) y los veían con la misma mirada de burla-piedad. Habiendo tanta comida rica y variada aquí, ¿cómo es posible que estos dos tengan que hacer tamaño sacrificio así? ¿No es como mucho masoquismo elegir la comida y tener que descartar otros platos que se ven mucho mejores y más suculentos?

Entre los dos, lo que comieron no llegaba a pesar ni un kilo. Al terminar, se pusieron de pie, dejaron la bandeja en el recipiente de basura que consiguieron más cerca y se fueron, siempre agarrados de la mano. Detrás, quedaron los comentarios de algunos comensales. Pobres chicos. Tan jóvenes, llenos de vida y tener que sacrificarse así. Seguro son modelos o quién sabe.

Por eso yo como lo que quiero, con mi conciencia tranquila. No me veré bien pero al menos disfruto más de mi vida. Y no tengo que estar pendiente de unas normas estéticas que no tienen sentido, habiendo valores más perdurables —e importantes de cultivar— en el tiempo.

viernes, agosto 04, 2006


Tanka por la paz

Después del tráfago de las campañas por el papito bloguero y anunciados ya los ganadores, los blogs vuelven poco a poco a sus rutinas normales.

El mío iba a entrar a un receso pero Khabiria me puso tarea y ya que la causa es muy justa, la hago ya.

Actualmente en la blogósfera está rodando una cadena por la paz, un tema que nunca pasa por debajo de la mesa y menos en este momento, con el medio oriente encendido y a punto de explotar. Por ello los blogueros están escribiendo tankas por la paz a los que resaltan el tercer verso. Un tanka es una estrofa cuya estructura es de origen japonés. Consta de cinco versos y su métrica es 5-7-5-7-7. Es decir, el primer verso es de cinco sílabas, el segundo de siete, el tercero de cinco otra vez y los últimos dos tienen siete.

¿Cuál es la tarea? Escribir un tanka que arranque con el tercer verso de uno que Khabiria escribió y nos lanzó a Rufo, Carola y a mí. A ese tanka que yo escriba debo resaltarle el tercer verso y ponerle tarea a tres blogueros más: escriban uno que empiece con el tercer verso del mío. Los anteriores son:

¿Alma de nube
corazón de acero
ilusión de cristal
conocerás el perdón,
amor y el sosiego?

(Escrito por naranjita triste, enviado a Khabiria)

Alma de nube
ojitos danzarines
mi niño, mi sol
lléname de tu amor
enseñanos a reir

(Escrito por el loco, enviado también a Khabiria)

Ilusión de Cristal
Que se desaparece
Bajo el Humo
Triste y asesino
Entre el polvo seco

(Escrito por Khabiria, para Carola, Rufo y yo)

El mío:


Bajo el humo
y bajo tantas ruinas
espero pronto
que resurja la paz y
el odio pase.
Esto va a Juan Carlo, Marian y Apux.
Dedíquense, de verdad vale la pena. Cuídense, nos vemos.